Archivo de la categoría ‘Vida cotidiana’

La playa de ‘Chowpatty’, Mumbai

Chowpatty es una playa muy distinta a cualquier otra que conozcas. No es lugar para ponerte en bikini y tomar el sol o darte un buen baño, más bien es un lugar para descubrir, observar (y ser observado/a) y disfrutar de uno de los lugares más auténticos de Mumbai (Bombay).

Chowpatty Beach

Foto: Álvaro Maldonado, 2009

Situada en el corazón de la ciudad, al norte del ‘malecón’ de Mumbai (conocido como ‘Marina Drive’), y junto al distrito de negocios ‘Nariman Point’, es uno de los puntos más vivos de Bombay.

Ver mapa más grande

Durante el día, especialmente en días de mucho sol, es habitual ver por allí a personas sin rumbo aparente, descansando a la sombra. Pero al atardecer Chowpatty se convierte en un fascinante carnaval de personas, oficios y estampas sorprendentes. Allí encontrarás una feria artesanal con tiovivos y norias sin motor y accionadas por temerarios operarios. Allí hay astrólogos, encantadores de serpientes o monos, masajistas, vendedoras de enormes y coloridos globos, gimnastas y practicantes de yoga. Verás niños subidos en pequeños cochecitos empujados por esforzados señores que se ganan la vida así; y vendedores de todo tipo de frutos secos, bhelpuri, aperitivos y fritos. Hay parejas disfrutando de la caída del sol, grupos bañándose alegremente completamente vestidos (incluyendo zapatos) y por supuesto turistas y viajeros… que empiezan fotografiando tímidamente y acaban siendo fotografiados con unos y otros y entablando conversación en un santiamén.

Tiovivo en Chowpatty Beach

Foto: David Martín, 2008

Chowpatty no es una playa limpia, pero es la más cuidada de Mumbai, la más transitada y conocida. Y también la más segura y vigilada, con socorristas, atención médica y policía (también de paisano). Eso sí, como en todos los lugares multitudinarios, mejor tener cuidado con posibles carteristas.

Foto: Álvaro Maldonado, 2009

Chowpatty es una visita imprescindible para tomarle el pulso a esta ciudad. Es un centro social, un punto de encuentro y de esparcimiento donde cualquier día de la semana podemos conocer la parte más inolvidable de India: su gente.


Sobre el autor:
DavidDavid Martín es Responsable de Comunicación y Community Manager de Sociedad Geográfica de las Indias. Como responsable editorial, intenta acercarnos a India un poco más cada día. Para más información: [Quiénes somos]

Dalits. La revolución de los ‘intocables’

Con toda seguridad los verás en tu viaje a India. Ocupan los oficios considerados más bajos: limpiar las aceras, baños o pozos sépticos, recoger basuras, realizar trabajos de artesanía con restos animales (cuero, por ejemplo), incineración de cadáveres, etc. Se ocupan en general de todas aquellas labores que implican un contacto físico con sangre, excrementos y otras “corrupciones” del cuerpo.

Niño de la calle en Mumbai

Foto: David Martín Díaz (Mumbai, 2008)

Pertenecen a los grupos sociales más pobres y discriminados de la comunidad india, tanto que incluso quedan fuera del sistema de castas. Desde hace siglos se les considera impuros y han sido excluidos y aislados del resto de la sociedad. Se suponía que su simple sombra contaminaba a las clases superiores. Un estigma que les acompaña desde el nacimiento y del que difícilmente se pueden liberar. Cobran los salarios más miserables por los peores trabajos, son el colectivo que arrastra mayores tasas de analfabetismo y acumulan las peores estadísticas en los índices de desarrollo del subcontinente.

Son los anteriormente llamados ‘intocables’, unos 170 millones de personas en todo el país.

Pero ese es un término en desuso, vetado por la propia Constitución India desde 1950, que prohíbe expresamente la discriminación de castas, y algunas otras leyes específicas posteriores.
Desde entonces, especialmente en las últimas décadas, se hacen llamar ‘dalits’.

La palabra ‘dalit’ significa ‘oprimido’, y es la denominación que los movimientos de ‘intocables’ utiliza como bandera para exigir el cumplimiento de sus derechos. Gandhi, en su día, fue uno de sus grandes defensores, y actualmente existen distintas organizaciones, a menudo formadas por ellos mismos, para denunciar su situación y avanzar en mejorarla.

Bandera Dalit

El elefante blanco sobre fondo azul es un símbolo típico de la lucha Dalit contra la discriminación

La mayoría de los dalits acaba renegando del hinduismo para adoptar una religión que les acepte en igualdad, generalmente el budismo o el sijismo.
Y es que son muchas las discriminaciones a las que tienen que enfrentarse, en una especie de apartheid oculto y por tanto difícil de combatir. Desde impedirles tomar asientos en restaurantes o lugares públicos, utilizar los mismos platos, prohibirles entrar a templos religiosos o zonas comunes de aldeas y pueblos, aulas separadas para los niños y niñas o la propia práctica de la prostitución de las devadasis, ya tratado en este blog. Además, suelen ser objeto de vejaciones, humillaciones y otras formas de la violencia.

Es una lacra a la que India se enfrenta día a día, con esforzadas campañas, proyectos, leyes y sanciones. Hay políticas de discriminación positiva, lo que en ocasiones llega a generar cierto rechazo y conflictos puntuales, debido a las plazas reservadas para ellos en universidades, escuelas o empresas, lo que evita que otras personas de otras castas puedan ocuparlas….
Es un largo camino, con avances cada día, pero no es fácil cambiar 3.000 años de tradición.
Pero las encuestas parecen ofrecer un panorama alentador y las nuevas generaciones parecen más tolerantes, abiertas y dispuestas al cambio. De hecho, algunos dalits han conseguido sobreponerse y alcanzar puestos importantes en la política nacional o local. Destaca el ejemplo de Kocheril Raman Narayanan, que en 1997 se convirtió en el primer dalit elegido presidente de la India.

Niños sonríen

Foto: Belén Serrano, 2009.


Sobre el autor:
DavidDavid Martín es Responsable de Comunicación y Community Manager de Sociedad Geográfica de las Indias. Como responsable editorial, intenta acercarnos a India un poco más cada día. Para más información: [Quiénes somos]

¿Somos iguales o diferentes? Viviendo en la India (2)

> Viene de ‘¿Somos iguales o diferentes? Viviendo en la India (1ª parte)’

 

Como veis en el artículo anterior, las similitudes en el día a día entre la vida en India y en España son muchas, lo que a veces te obliga como extranjera a hacer un esfuerzo para evitar caer en la rutina de una vida “globalizada” y poder seguir descubriendo las otras cosas maravillosas de India, las que nos hacen diferentes y por lo tanto suponen la verdadera riqueza de vivir aquí.

Y de estas también hay muchas, algunas se asumen rápidamente y se incorporan a tus códigos de rutina diarios, como las diferentes formas de saludar basadas en las diferencias de edad, de sexo, de posición, la importancia del lenguaje corporal en las relaciones cotidianas, los significados de sus fiestas y tradiciones, etc.

Pero además de todo esto, hay alguna diferencia fundamental en la forma de entender la vida en sentido amplio, y no me refiero al proceso de vida-muerte como ciclo, donde el karma y la reencarnación son, para nuestras mentalidades más occidentales, algo difícil de entender y aún más de asumir…
Me refiero a otro tipo de proceso, el que habla de la unión indivisible de la mente y el cuerpo, y que de una forma u otra lo impregna todo y se hace palpable a través de la práctica cotidiana de miles de tipos diferentes de meditación, yoga, medicina alternativa, curación a través de energía, etc., etc. Todo ello convive no solo como formas complementarias de la medicina occidental, sino como una filosofía o forma de vida en sí misma.

Taj Exotica Goa

Este concepto, que a nosotros se nos debe explicar despacio y adjuntar todas las explicaciones científicas que lo avalen, aquí es algo natural, algo que simplemente se sabe y que cada uno aplica utilizando la técnica que más le gusta o que se adapta a sus necesidades: ya sea practicando yoga, reiki, prana healing, reflexologia, meditación vipasana, aromaterapia…
Creo sinceramente que esta parte supone una diferencia esencial en nuestras formas de ver la vida. Aquí no existe ninguna duda de la importancia que tiene para el cuerpo el desarrollo, entrenamiento y cuidado de la mente. Nadie duda de la íntima conexión que les une y de que la mejor manera de ayudar a nuestro cuerpo es ejercitándonos para tener una mente sana, relajada y positiva.

Todo este concepto se convierte aquí en un “mundo” en sí mismo y nos ofrece la posibilidad, a través del aprendizaje de ciencias y filosofías milenarias, de incorporar a nuestras casi idénticas “vidas globalizadas” los elementos que hacen único a una país como India.

Y esa es una de las grandes ventajas de vivir aquí (o en realidad en cualquier otro país diferente al tuyo): el hacer que esa experiencia se convierta en una suma, que nos permita incorporar a nuestro currículo de vida elementos que lo enriquezcan y sumen, no que resten.

En todos sitios, ya sea España o India, tenemos nuestras propias señas de identidad, nuestros problemas específicos y nuestras posibles soluciones. Ninguno son mejores o peores que los otros, son simplemente diferentes y ahí precisamente radica la riqueza.
Si todos nosotros pudiéramos crear nuestras relaciones partir de todos los elementos que nos unen, y consideráramos los que nos diferencian como una posible fuente de enriquecimiento y no de “amenaza”, el respeto, el entendimiento y la tolerancia tendrían el lugar que se merecen en nuestras sociedades.

Adolescente sij

Adolescente sij. Foto por Álvaro Maldonado (SGI)

 


Sobre la autora:
María JoséMaría José Morales y su familia viven en India desde 2009. Suele decir que lleva 20 años aprendiendo y que le encanta hacerlo. En este blog ofrece su particular forma de ver las cosas desde dentro, como mujer, española, trabajadora y madre de 3 hijos deseando y dispuesta a hacer de India su nuevo hogar. Para más información: [Quiénes somos]

¿Somos iguales o diferentes? Viviendo en la India (1)

Mucha gente me pregunta ¿cómo es vivir en la India? La respuesta que aquí pueda daros no será nunca imparcial ni objetiva, pero intentaré al menos que sea lo más aproximada a la realidad que yo vivo.

Podría empezar diciendo que el efecto de la famosa globalización se nota en cualquier ámbito de la realidad, aunque por supuesto varía en la medida que varía el poder adquisitivo de las personas y en este país la variación es enorme.

Jóvenes indios

Foto por Anik Messier

En general, los adolescentes y jóvenes en Delhi escuchan la misma música que los jóvenes o adolescentes de Europa o EE.UU., bailan de la misma forma y se visten de la misma manera. Mis hijos van a la última en España con la ropa que les compro en los mercadillos de Delhi, o en el nuevo Zara del barrio de Saket.
A todos les gusta hacer la ruta del McDonalds o el Pizza Hut y beber Coca-Cola, Fanta y los mismos refrescos que ofrecen en la cafetería de al lado de casa de mis padres en Badajoz.
La mayoría de jóvenes (bueno, y adultos) viven pegados a sus teléfonos móviles y hablan más con los amigos vía Internet o SMS que en persona… y para divertirse hacen lo mismo que hemos hecho y/o seguimos haciendo todos: salir con los amigos a cenar, a tomar unas copas, a bailar o a escuchar música.
Los más pequeños suelen hacer los planes en casa de unos u otros. Es raro el día que alguno de mis hijos no viene con alguna invitación para ir a jugar, a dormir o a una fiesta en casa de un amigo. O al contrario, repartiendo invitaciones a sus amigos para que venga a nuestra casa… He de reconocer con cierta pena, que mi vida social no solo está condicionada por la suya sino que es ¡mucho mas escasa!

A la hora de comer, por ejemplo y salvando las diferencias como la utilización de las especias y el picante, el concepto por lo demás tenemos, a mi parecer, muchas similitudes.

ThaliPor ejemplo, aquí utilizan unas bandejas compartimentadas con diferentes especialidades en pequeñas cantidades, pero si sacáramos cada cosa de su compartimiento y las colocáramos en diferentes platos alrededor de la mesa, estaríamos delante de un “tapeo” espectacular. Y no solo eso, aquí el momento de la comida es un momento de compartir, de charla, de encuentro… no se come “a las prisas” como en otros países de Europa, aquí es, como en España, una forma de socializar. La diferencia fundamental en este sentido es que el orden de la sobremesa varía: en España siempre la hacemos al terminar de comer o cenar, se pasa a los sillones (o sin moverse de la mesa) y empieza la charla, las copas, etc. alargándose hasta que cada uno decide irse o hasta que nos echan… Aquí funciona al revés, y en cierto modo tiene también sus ventajas; aquí la charla, las copas y el resto de la parafernalia ocurre al principio, al llegar y mientras que poco a poco se van incorporando todos los invitados. La duración es indeterminada y depende, o bien de las ganas de los anfitriones, o de la confianza con los invitados, pero lo que esta claro es que pasar a la mesa es el aviso diplomático del “principio del fin”. Es decir, que todos los comensales saben que una vez terminada la comida o la cena es el momento de ir despidiéndose porque la fiesta se ha terminado.
Como digo, esto tiene sus ventajas, ya que no dependes de que se vayan los últimos pesados de siempre para poder meterte en la cama, aunque lo malo es que si te invitan a cenar a las 8 p.m. y las cosas van bien (ambiente majo, entretenido, divertido…) ¡entonces te pueden dar las 12 de la noche y que estés aún esperando que te den de cenar. Y si llegas a las 8 pm y pasas a la mesa a las 9pm…. Uhmmm… o el grupo no es muy entretenido o los anfitriones están deseando que termine la celebración…

El ritmo de la vida en general en una ciudad como Delhi no tiene mucho que envidiarle al “corre-corre” al que estamos sometidos en la mayoría de las grandes ciudades de España.
Las grandes distancias, el tráfico, la contaminación, el stress, las prisas y demás “características” de la vida moderna son el pan de cada día también en Delhi. Aunque aquí quizás nos ayude a sobrellevarlo un poco mejor el horario laboral (“oficial”), que suele ser de 8.30 am/9 am hasta las 5.30pm/6 pm, con una breve pausa de 1hora para la comida, lo que permite (a los no adictos al trabajo) volver a casa a una hora razonable y participar de la vida familiar…

continúa aquí.


Sobre la autora:
María JoséMaría José Morales y su familia viven en India desde 2009. Suele decir que lleva 20 años aprendiendo y que le encanta hacerlo. En este blog ofrece su particular forma de ver las cosas desde dentro, como mujer, española, trabajadora y madre de 3 hijos deseando y dispuesta a hacer de India su nuevo hogar. Para más información: [Quiénes somos]

El equilibrio comienza en la cabeza

El masaje ayurvédico champi se sirve de movimientos de fricción y presión en la cabeza para devolver el equilibrio a nuestro organismo.

Masaje champi

El masaje champi o shiro-champi, basado en los principios de la medicina tradicional ayurveda, trabaja directamente sobre los chakras (centros energéticos) que se encuentran la parte superior de la columna y sobre los marmas (puntos reflejos) localizados en la zona alta de la espalda, hombros, cuello, cabeza, cuero cabelludo y rostro. A los beneficios que proporciona este masaje por su acción directa sobre la zona tratada, hay que sumar una acción refleja que beneficia a todo el sistema energético, proporcionando un reequilibrio general al organismo.

Los orígenes del masaje champi se remontan a costumbres ancestrales de la cultura india dentro del seno familiar. En un principio, era una práctica propia de las mujeres dentro de su rutina de rituales cotidianos para mantener un cabello sano. Sin embargo, con el tiempo, el masaje champi pasó a popularizarse entre peluqueros y barberos que lo ofrecían como parte del servicio de corte de pelo o afeitado masculino, no sólo como método de embellecimiento, sino también como estímulo energético.


(Si no ves el video correctamente, pulsa aquí.)

Los beneficios.

El masaje champi actúa sobre los marmas (puntos reflejos) favoreciendo el equilibrio físico, mental y emocional, liberando al organismo de bloqueos causados por el estrés y, en consecuencia, del dolor físico. El champi es un masaje eficaz y seguro que alivia los dolores de espalda, cuello y cabeza, a la vez que libera la tensión física y emocional.

En general, este masaje favorece el flujo sanguíneo mejorando la nutrición de los tejidos y la oxigenación del cerebro, por lo que puede contribuir a relajar la tensión ocular, aliviar la fatiga mental, reducir el estrés, prevenir la caída del cabello, estimular el sistema inmunitario e incluso paliar el estreñimiento. También es un buen tratamiento contra el bruxismo (hábito involuntario de apretar los dientes).

El masaje champi está especialmente indicado en personas con dolor de cabeza crónico, insomnio, estrés, ansiedad, depresión, problemas capilares y fatiga mental.

indian-head-massage

Aceites medicinales.

Para obtener mayores beneficios, en el masaje champi es común la aplicación de aceites, sobre todo de aceites ayurvédicos medicinales como el de coco, mostaza, sésamo o almendra. Antes de la aplicación el aceite debe calentarse a unos 40º para garantizar una penetración más profunda en el cuero cabelludo. Una vez finalizado el masaje se recomienda no lavarse el cabello hasta, al menos, 1 hora después.


Sobre la autora:
NonaNona Rubio es colaboradora de Sociedad Geográfica de las Indias. Le apasiona viajar y nos cuenta historias que hablan de un país inabarcable con el que hay que ser paciente si lo que pretendemos es conocerlo por dentro. Para más información: [Quiénes somos]

El día de la Independencia de India según los astrólogos

<< (…) En ninguna parte había de causar tanta consternación la elección de la fecha del 15 de agosto de 1947 para la independencia de la India como en las filas de una corporación que regentaba la vida de millones de hindúes con una tiranía más opresora que la de los ingleses, los jefes del Congreso y los príncipes, todos juntos. Mountbatten había cometido el imperdonable error de anunciar esta fecha sin haber consultado previamente a los representantes del poder oculto más poderoso de la India: los jyotishi, los astrólogos.

Ningún pueblo estaba más sometido que el pueblo indio a su autoridad y a su pretendido conocimiento de las leyes que rigen el Universo. Cada maharajá, cada templo, cada aldea poseía uno o varios jyotishi fijos que reinaban como dictadores sobre la existencia de la comunidad hindú. Su intervención se extendía a todos los campos. Millones de indios no habrían osado jamás emprender un viaje, recibir a un amigo, concluir un contrato, salir de caza, llevar un vestido nuevo, comprar una joya, cortar un bigote, labrar un campo, casar a una hija o, incluso, hacer celebrar unos funerales, sin haber consultado previamente a un astrólogo.

Jantar Mantar Astronomical Observatory

Foto: Álvaro Maldonado - Sociedad Geográfica de las Indias.

Leyendo el orden y el destino del mundo en sus mapas celestes, los astrólogos se habían arrogado un poder ilimitado. Los niños que declaraban nacidos bajo una mala estrella eran frecuentemente abandonados por sus padres. Algunos hombres elegían suicidarse a la hora en que se les había predicho una conjunción de los planetas particularmente favorable a la transmigración de su alma. Los astrólogos anunciaban qué día de la semana, qué horas del día eran benéficos y cuáles no lo eran. El domingo era un día particularmente nefasto, así como el viernes. Ahora bien, cualquier indio podía descubrir, consultando un simple calendario, que en este año de 1947 el 15 de agosto caía en viernes.

En cuanto la radio anunció la fecha fatídica, los astrólogos de la India entera se pusieron a consultar sus libros. Los de la ciudad santa de Benarés y de varias ciudades del Sur proclamaron inmediatamente que el 15 de agosto de 1947 era un día tan funesto que la India “haría bien en tolerar a los ingleses un día más, antes que arriesgarse a la condenación eterna”.

(…)
La India, como también Nehru y Jinnah, se encontraba colocada aquel día bajo la influencia de Makara, Capricornio, una de cuyas particularidades es profesar una implacable hostilidad a todas las fuerzas centrífugas, por consiguiente, a la Partición [de la India]. Y más alarmante aún, bajo la influencia preponderante de Saturno, el más maléfico de los planetas, el 15 de agosto de 1947 iba a pasar bajo el dominio de Rahu, el nódulo lunar ascendiente llamado “cabeza sin cuerpo”, y todas cuyas manifestaciones (empezando por los eclipses) eran nefastas. Desde las cero horas hasta medianoche del 15 de agosto de 1947, las posiciones de Júpiter y Venus eran igualmente desfavorables, ya que su conjunción con Saturno las situaba durante todo este día en el peor lugar de la bóveda celeste, “en el infierno de la novena casa de Karamsthan”. Como millares de sus colegas, el joven astrólogo levantó la cabeza, espantado por las dimensiones de la tragedia que preveía.

-    ¿Qué han hecho? ¿Pero qué han hecho? –exclamó.
Pese al dominio del cuerpo y del espíritu adquiridos por largos años de yoga, de meditación y de prácticas tántricas, el joven perdió el control de sí mismo. Tomando una hoja de papel, redactó un llamamiento al responsable involuntario de esta catástrofe.
“Lord Mountbatten –suplicó-, por el amor de Dios, no conceda la independencia a la India el 15 de agosto de 1947. Si sobrevienen inundaciones, sequías, matanzas y el caos, es porque la India libre habrá nacido un día maldecido por los astros”.
(…)

Sigue leyendo en…
Esta noche, la libertad. De Dominique Lapierre y Larry Collins.

¿Por qué los indios son tan limpios pero India está tan sucia?

Es una paradoja. ¿Cómo es que los indios en general son tan limpios e impecables mientras la India es increíblemente sucia?
Según la revista Forbes la India es una de las regiones más sucias del mundo; las dos ciudades más grandes, Delhi y Mumbai, figuran entre las 25 ciudades más sucias del mundo.

Sin embargo es casi imposible impedir que un indio se siente debajo de un grifo cada mañana, tan completa es nuestra fidelidad a los baños y las abluciones. Y justo fuera de sus casas las basuras se van acumulando y se multiplican como si fuera una ley de la naturaleza.
¿Se puede relacionar esta dualidad con la espiritualidad hindú? ¿O debemos buscar la respuesta en “nuestro atraso”?

Antes de buscar la respuesta recordemos que es solamente en el subcontinente indio que la basura se acumula tan espontáneamente en nuestro alrededor (fuera de la puerta, debajo de las ventanas y en el patio trasero). Países como Vietnam, Birmania y Sri Lanka no hacen una exposición de la suciedad como la que hace India.  No parece que haya una relación directa entre pobreza y suciedad. Comparado con la India, muchos países pobres del mundo, desde Latinoamérica hasta Asia parecen pintados y bien arreglados.

Hombres lavándose cerca de Varanasi

Hombres lavándose en el Ganges. Foto: David Martín

No es que los hindúes no sepan qué es la suciedad sino que su noción de la suciedad es diferente a la noción moderna u occidental. La antropóloga Mary Douglas dijo que la suciedad simplemente es “la materia fuera de su lugar”. Así, la comida en el plato es como tiene que ser en cualquier lugar pero se convierte en suciedad cuando está en el suelo. Los zapatos en los pies están bien pero puestos encima de una mesa se considera sucio. Los niños americanos no tienen ningún problema en tumbarse en la cama con los zapatos puestos o ponerlos sobre la mesa, lo que sería horroroso para la mayoría de los hindúes.
¿Es entonces una cuestión de cómo los hindúes definen la suciedad o “la materia fuera de su lugar”?

El concepto hindú de la suciedad saca su justificación fundamental de su profundamente arraigada noción de las castas. Según un principio de la casta, todas las sustancias rutinarias que salen del cuerpo , como el sudor, el excremento y la sangre menstrual , son contaminantes incluso para uno mismo.
El pelo también es contaminante y por eso se considera ritualmente apropiada una cabeza rapada.
El papel tradicional del barbero, el lavandero y el basurero eran precisamente absorber los agentes contaminantes para que los miembros de las castas superiores pudieran permanecer ‘limpios’.
Todo lo que se pueda expulsar del cuerpo debe de ser expulsado. Así, el coro de la limpieza de la garganta y la nariz que uno oye cada mañana es porque los hindúes quieren asegurar que sus bronquios y conductos nasales estén impecablemente limpios. Sería poco probable que un hindú no-occidentalizado lleve un pañuelo, porque lo más limpio es sonarse la nariz y dejar volar en el aire los elementos contaminadores, en lugar de llevarlos en el bolsillo. Usar un pañuelo es como reciclar la contaminación y causar daño ritual a sí mismo.
Un pañuelo usado en el bolsillo es sucio, pero no lo es la basura delante de la puerta de la casa. Una vez que estos elementos están fuera de la casa, están en su sitio y por eso ya no se considera suciedad.

Por eso debemos considerar una casa hindú como análogo del cuerpo hindú. La cocina está casi siempre escrupulosamente limpia. Justo como se da tanta importancia a lo que uno ingiere en cuanto a la pureza y la impureza, también es importante lo que entra en la cocina y cómo se colocan las cosas dentro. Es bastante común ver filas de utensilios de acero inoxidable luciendo en la cocina y el suelo bien fregado. Sin embargo, el baño es una parte de la naturaleza que sólo recientemente ha sido domesticado. El cambio de ambiente de la cocina al baño suele ser tan drástico que, a menos que uno haya crecido en este contexto, la transición puede dejarle a uno atontado. De verdad la India asalta los sentidos, pero aquí de otra manera.

Entonces no es que los hindúes no tengan la noción de la suciedad, sino que es diferente de la que existe en el occidente o en los libros de medicina. La mayoría de las personas no nos damos cuenta de que cada civilización tiene su propio entendimiento de la suciedad y el higiene por muy raro que parezca ser a los de fuera.

Las calles de Nápoles inundadas por la basura.

Calles de Nápoles inundadas de basura. Foto: C.Messere. Agnfoto. Reuters

Pero la noción subcontinental sobre la suciedad contiene un resquicio de esperanza. Por ejemplo nos libera de crisis políticas como las que se cuentan de Nápoles, con huelgas de recogida de basuras. Como la basura no se quitó de la zona napolitana durante semanas, incluso la Unión Europea les ha echó la bronca a las autoridades. Hubo peleas en Sardinia, se cerraron las escuelas e incluso afectó la producción del famoso queso mozarrella.
Algún hindú se divertiría con la política frívola del occidente. Podría pensar, ¿qué tiene que ver la suciedad fuera de la casa con seguir manteniendo una buena vida?

Fuente: Times of India, 29 marzo de 2008. Autor: Dipankar Gupta.
Traducido por Amarjeet Singh, Sociedad Geográfica de las Indias.


Sobre el autor:
AmarjeetAmarjeet Singh es Coordinador de viaje y guía personal para Sociedad Geográfica de las Indias. Licenciado en Filología Hispánica, es amante de España y la cultura hispánica y un gran humanista interesado en el encuentro entre culturas. Para más información: [Quiénes somos]

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