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Superhéroes de Bollywood
Me pasó hace tres años en una aldea cerca de Agra, cuando un niño de 9 años, hablando de películas de cine, me preguntó ‘Who is your favourite hero?’ (¿quién es tu héroe favorito?).
Yo me puse a pensar… y finalmente dije ‘Spiderman’. Todos alrededor se rieron. El chaval pareció quedar un poco confuso, pero sonrió amablemente y me dijo. ‘My favourite hero is Shahrukh Khan’.
Y entonces el confuso fui yo, ya que Shahrukh Khan es uno de los actores más cotizados y famosos de la industria de Bollywood. Es como si un niño en España contestara que su héroe favorito es Javier Bardem.
Pero entonces el maestro de la aldea, muy atento, me explicó que popularmente en India a los actores, a los protagonistas, se les llama ‘hero’. Y a las actrices ‘heroine’.

Pero vamos a hablar aquí de superhéroes ‘de verdad’, de los que hemos visto decenas de veces en la gran pantalla librando al mundo del mal. Seres especiales con superpoderes, o humanos capaces de hacer cosas extraordinarias.
Por supuesto que en India se ven las mismas películas que aquí, dobladas al hindi, por lo que el imaginario de superhéroes es muy parecido. Pero no olvidemos que Bollywood es la más grande industria del cine del planeta, y por tanto también tiene sus particulares versiones de Superman, Bruce Lee, etc.
Son versiones divertidas y llamativas. ¿Te animas a hacer este recorrido con nosotros?
>> Comenzamos con esta curiosa relación amorosa entre un bailón Superman y Spiderwoman. El clip pertenece a la película Dariya Dil, dirigida por Ravi Shankar:
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>> Hay versiones más actuales de Superman, como el que está protagonizando Shah Rukh Khan y que se estrenará en 2012. Aquí algunas imágenes del rodaje:
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>> Hablando de cine actual por supuesto tenemos que mencionar a Drona, esta mezcla entre Harry Potter y el Príncipe de Persia que está arrasó en taquilla:
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>> Y no os perdáis esta especie de Terminator con extraños superpoderes:
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>> Siguiendo con el cine de acción, peleas y violencia, os presentamos a este Chuck Norris indio. Imprescindible ver su movimiento final (no lo intentéis en casa).
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>> Y, aunque se desvíe un poco del tema, no he podido resistirme a hablar de Prabhu Deva, un prestigioso coreógrafo, actor y bailarín que pobló las pantallas de Bollywood hace años. Aquí unas secuencias de Kalluri Vaanil, una película en la que interpreta a un cirujano locamente enamorado, aunque parezca vestido como Harry el Sucio repartiendo justicia a su manera…
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>> Y, de propina, su conocida versión del Thriller de Michael Jackson:
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Sobre el autor:
David Martín es Responsable de Comunicación y Community Manager de Sociedad Geográfica de las Indias. Como responsable editorial, intenta acercarnos a India un poco más cada día. Para más información: [Quiénes somos]
¿Somos iguales o diferentes? Viviendo en la India (2)
> Viene de ‘¿Somos iguales o diferentes? Viviendo en la India (1ª parte)’
Como veis en el artículo anterior, las similitudes en el día a día entre la vida en India y en España son muchas, lo que a veces te obliga como extranjera a hacer un esfuerzo para evitar caer en la rutina de una vida “globalizada” y poder seguir descubriendo las otras cosas maravillosas de India, las que nos hacen diferentes y por lo tanto suponen la verdadera riqueza de vivir aquí.
Y de estas también hay muchas, algunas se asumen rápidamente y se incorporan a tus códigos de rutina diarios, como las diferentes formas de saludar basadas en las diferencias de edad, de sexo, de posición, la importancia del lenguaje corporal en las relaciones cotidianas, los significados de sus fiestas y tradiciones, etc.
Pero además de todo esto, hay alguna diferencia fundamental en la forma de entender la vida en sentido amplio, y no me refiero al proceso de vida-muerte como ciclo, donde el karma y la reencarnación son, para nuestras mentalidades más occidentales, algo difícil de entender y aún más de asumir…
Me refiero a otro tipo de proceso, el que habla de la unión indivisible de la mente y el cuerpo, y que de una forma u otra lo impregna todo y se hace palpable a través de la práctica cotidiana de miles de tipos diferentes de meditación, yoga, medicina alternativa, curación a través de energía, etc., etc. Todo ello convive no solo como formas complementarias de la medicina occidental, sino como una filosofía o forma de vida en sí misma.
Este concepto, que a nosotros se nos debe explicar despacio y adjuntar todas las explicaciones científicas que lo avalen, aquí es algo natural, algo que simplemente se sabe y que cada uno aplica utilizando la técnica que más le gusta o que se adapta a sus necesidades: ya sea practicando yoga, reiki, prana healing, reflexologia, meditación vipasana, aromaterapia…
Creo sinceramente que esta parte supone una diferencia esencial en nuestras formas de ver la vida. Aquí no existe ninguna duda de la importancia que tiene para el cuerpo el desarrollo, entrenamiento y cuidado de la mente. Nadie duda de la íntima conexión que les une y de que la mejor manera de ayudar a nuestro cuerpo es ejercitándonos para tener una mente sana, relajada y positiva.
Todo este concepto se convierte aquí en un “mundo” en sí mismo y nos ofrece la posibilidad, a través del aprendizaje de ciencias y filosofías milenarias, de incorporar a nuestras casi idénticas “vidas globalizadas” los elementos que hacen único a una país como India.
Y esa es una de las grandes ventajas de vivir aquí (o en realidad en cualquier otro país diferente al tuyo): el hacer que esa experiencia se convierta en una suma, que nos permita incorporar a nuestro currículo de vida elementos que lo enriquezcan y sumen, no que resten.
En todos sitios, ya sea España o India, tenemos nuestras propias señas de identidad, nuestros problemas específicos y nuestras posibles soluciones. Ninguno son mejores o peores que los otros, son simplemente diferentes y ahí precisamente radica la riqueza.
Si todos nosotros pudiéramos crear nuestras relaciones partir de todos los elementos que nos unen, y consideráramos los que nos diferencian como una posible fuente de enriquecimiento y no de “amenaza”, el respeto, el entendimiento y la tolerancia tendrían el lugar que se merecen en nuestras sociedades.
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Sobre la autora:
María José Morales y su familia viven en India desde 2009. Suele decir que lleva 20 años aprendiendo y que le encanta hacerlo. En este blog ofrece su particular forma de ver las cosas desde dentro, como mujer, española, trabajadora y madre de 3 hijos deseando y dispuesta a hacer de India su nuevo hogar. Para más información: [Quiénes somos]
¿Somos iguales o diferentes? Viviendo en la India (1)
Mucha gente me pregunta ¿cómo es vivir en la India? La respuesta que aquí pueda daros no será nunca imparcial ni objetiva, pero intentaré al menos que sea lo más aproximada a la realidad que yo vivo.
Podría empezar diciendo que el efecto de la famosa globalización se nota en cualquier ámbito de la realidad, aunque por supuesto varía en la medida que varía el poder adquisitivo de las personas y en este país la variación es enorme.
En general, los adolescentes y jóvenes en Delhi escuchan la misma música que los jóvenes o adolescentes de Europa o EE.UU., bailan de la misma forma y se visten de la misma manera. Mis hijos van a la última en España con la ropa que les compro en los mercadillos de Delhi, o en el nuevo Zara del barrio de Saket.
A todos les gusta hacer la ruta del McDonalds o el Pizza Hut y beber Coca-Cola, Fanta y los mismos refrescos que ofrecen en la cafetería de al lado de casa de mis padres en Badajoz.
La mayoría de jóvenes (bueno, y adultos) viven pegados a sus teléfonos móviles y hablan más con los amigos vía Internet o SMS que en persona… y para divertirse hacen lo mismo que hemos hecho y/o seguimos haciendo todos: salir con los amigos a cenar, a tomar unas copas, a bailar o a escuchar música.
Los más pequeños suelen hacer los planes en casa de unos u otros. Es raro el día que alguno de mis hijos no viene con alguna invitación para ir a jugar, a dormir o a una fiesta en casa de un amigo. O al contrario, repartiendo invitaciones a sus amigos para que venga a nuestra casa… He de reconocer con cierta pena, que mi vida social no solo está condicionada por la suya sino que es ¡mucho mas escasa!
A la hora de comer, por ejemplo y salvando las diferencias como la utilización de las especias y el picante, el concepto por lo demás tenemos, a mi parecer, muchas similitudes.
Por ejemplo, aquí utilizan unas bandejas compartimentadas con diferentes especialidades en pequeñas cantidades, pero si sacáramos cada cosa de su compartimiento y las colocáramos en diferentes platos alrededor de la mesa, estaríamos delante de un “tapeo” espectacular. Y no solo eso, aquí el momento de la comida es un momento de compartir, de charla, de encuentro… no se come “a las prisas” como en otros países de Europa, aquí es, como en España, una forma de socializar. La diferencia fundamental en este sentido es que el orden de la sobremesa varía: en España siempre la hacemos al terminar de comer o cenar, se pasa a los sillones (o sin moverse de la mesa) y empieza la charla, las copas, etc. alargándose hasta que cada uno decide irse o hasta que nos echan… Aquí funciona al revés, y en cierto modo tiene también sus ventajas; aquí la charla, las copas y el resto de la parafernalia ocurre al principio, al llegar y mientras que poco a poco se van incorporando todos los invitados. La duración es indeterminada y depende, o bien de las ganas de los anfitriones, o de la confianza con los invitados, pero lo que esta claro es que pasar a la mesa es el aviso diplomático del “principio del fin”. Es decir, que todos los comensales saben que una vez terminada la comida o la cena es el momento de ir despidiéndose porque la fiesta se ha terminado.
Como digo, esto tiene sus ventajas, ya que no dependes de que se vayan los últimos pesados de siempre para poder meterte en la cama, aunque lo malo es que si te invitan a cenar a las 8 p.m. y las cosas van bien (ambiente majo, entretenido, divertido…) ¡entonces te pueden dar las 12 de la noche y que estés aún esperando que te den de cenar. Y si llegas a las 8 pm y pasas a la mesa a las 9pm…. Uhmmm… o el grupo no es muy entretenido o los anfitriones están deseando que termine la celebración…
El ritmo de la vida en general en una ciudad como Delhi no tiene mucho que envidiarle al “corre-corre” al que estamos sometidos en la mayoría de las grandes ciudades de España.
Las grandes distancias, el tráfico, la contaminación, el stress, las prisas y demás “características” de la vida moderna son el pan de cada día también en Delhi. Aunque aquí quizás nos ayude a sobrellevarlo un poco mejor el horario laboral (“oficial”), que suele ser de 8.30 am/9 am hasta las 5.30pm/6 pm, con una breve pausa de 1hora para la comida, lo que permite (a los no adictos al trabajo) volver a casa a una hora razonable y participar de la vida familiar…
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Sobre la autora:
María José Morales y su familia viven en India desde 2009. Suele decir que lleva 20 años aprendiendo y que le encanta hacerlo. En este blog ofrece su particular forma de ver las cosas desde dentro, como mujer, española, trabajadora y madre de 3 hijos deseando y dispuesta a hacer de India su nuevo hogar. Para más información: [Quiénes somos]
Kumari, la diosa viviente
Es sólo una niña, pero es considerada el avatar de la diosa en la tierra. La ‘kumari’ es elegida a través de un particular proceso que algunos comparan al de selección del Dalai Lama, y se le suponen poderes místicos y mágicos.
Kumari significa ‘virgen’. Es el nombre que en la mitología hindú recibe de niña la diosa Durga (llamada ‘Taleju’ para los nepaleses).
Proceso de selección. Las 32 perfecciones.
‘La Kumari’ es seleccionada por un comité de cinco sacerdotes a través de un complicado ritual.
Las elegidas son siempre niñas de entre 4 y 7 años de edad de la casta newar (a la que pertenecía Buda). Deben poseer las ‘32 perfecciones’, algunas de ellas muy ‘poéticas’ o que muestran la especial veneración a los animales de la cultura sudasiática. Por ejemplo tener un cuello como una concha de caracol, poseer una voz suave y clara como un pato, tener las pestañas de una vaca o los muslos como un ciervo. También deben tener una dentadura perfecta e intacta, no haber padecido enfermedades, tener el pelo y los ojos muy negros… Y por supuesto se examina su horóscopo.
Además, la reencarnación de Durga debe ser valiente, así que como última prueba deben aguantar el miedo durante un ritual en el cual 108 búfalos son sacrificados a la diosa Kali y sus cabezas expuestas en el patio durante la noche, a la luz de las velas, mientras una procesión de bailarines danza y grita a su alrededor.
De todas las candidatas sólo una será la elegida y, tras una preparación secreta a cargo de los sacerdotes, se convertirá en la nueva Kumari.
Ostentará esta condición hasta la pubertad, hasta el momento en que le llegue la primera menstruación. Entonces se considera que la divinidad abandona su cuerpo, por lo que debe seleccionarse una nueva kumari.
Ver a la diosa.
En Nepal, la Diosa Kumari sólo se muestra al pueblo una vez al año, en septiembre, con motivo del festival de Indra, dios de la lluvia y de los cielos según la tradición hindú. Ese día, miles de personas se organizan en una procesión para rendirle tributo en unos festejos que duran varios días.
El resto del año, sólo se la puede ver cuando ocasionalmente se asoma al balcón de su casa en la Plaza Durbar en Kathmandú.
Un estigma para toda la vida.
A la diosa viviente se le supone poder curativo y espiritual sobre muchas enfermedades del cuerpo y la mente. Tocar sus pies es símbolo de buena suerte y hasta el rey se inclina anualmente a hacerlo, buscando su bendición.
No obstante, aunque puede parecer que ser elegida kumari es todo un privilegio, y sin duda desde el punto de vista espiritual o religioso lo será para los devotos, podríamos decir que conlleva cierto precio, bastante elevado.
Una vez la niña deja de ser kumari comienza repentinamente un camino duro, repleto de estigmas sociales y con muchas dificultades de adaptación. Es cierto que reciben una pensión vitalicia de unos 80$ mensuales, lo cual está por encima de la media nacional, pero su condición de ex–kumari le acompañará siempre y condicionará su vida social y personal. Por ejemplo, la tradición popular asegura que casarse con una ex–kumari trae mala suerte.
*Cabe decir que, aunque aquí nos hemos centrado en la ‘diosa viviente’ de Kathmandú, por ser la más conocida y pintoresca, es posible encontrar otras. De hecho, también hay más niñas ‘kumaris’ en la tradición hindú, aunque con algunas diferencias. Por ejemplo en India, la kumari se suele seleccionar por un solo día, como parte de los actos de una festividad, como es el caso del festival de Durga en la región de Bengala.
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Sobre el autor:
David Martín es Responsable de Comunicación y Community Manager de Sociedad Geográfica de las Indias. Como responsable editorial, intenta acercarnos a India un poco más cada día. Para más información: [Quiénes somos]
India, la familia es lo primero
En India podría decirse que la familia es más importante que el individuo aislado. Para los más tradicionales, el individuo es un concepto venido de occidente, de sociedades que podríamos considerar más egoístas o más aisladas.
En este país, solamente un sadhu carece de familia. Forma parte de su renuncia con el mundo material. Todo el mundo tiene una familia o, en segundo paso, pertenece a una casta cuyos intereses están por encima de los propios.
La familia extensa.
La familia directa, o joint family en inglés, es el primer núcleo social y el más importante. Está conformado por el hombre ‘cabeza de familia’ o patriarca y su mujer, sus hijos, las esposas de sus hijos y los hijos de estos. Y también hijas o hijos que no se hayan casado todavía, tías, abuelos, etc.
Así, en una misma casa pueden vivir decenas de personas, miembros de la misma familia.
Aquí, la familia pone todos los ingresos en común. El ‘patriarca’ y su mujer recogen todo el dinero entrante y administran toda la economía según su criterio. Esto es importante en un país donde la tasa de paro es muy elevada y donde los ancianos no reciben jubilación.
A veces, cuando el patriarca muere o no puede sostener la responsabilidad familiar, la familia se divide entre cada hijo con su respectiva familia, o bien el hijo mayor toma el relevo.
Lógicamente, la vida y las sociedades van cambiando y no siempre se conserva este modelo tradicional ni encontramos a todos los miembros de una familia viviendo en el mismo techo. Sin embargo, esta unión familiar siempre permanece como lo más importante y, aunque vivan separadas, nadie olvida que forma parte de una unidad familiar más amplia. Siempre se unirán en las grandes ocasiones, o viajarán juntos cada año.
El matrimonio.
Siguiendo el modelo tradicional, tras el matrimonio el hijo continúa viviendo en casa de sus padres y su esposa viene a vivir con la familia del marido. Puede decirse que deja atrás su pasado y pasa a formar parte de su nueva familia, a todos los efectos. Allí vivirán y tendrán descendencia, conformando una familia ‘extensa’ entre los padres, hijos y sus mujeres, hijos (nietos), etc.
Visto así, el matrimonio no es sólo una relación entre individuos sino entre familias. De ahí que la responsabilidad de elegir marido o mujer recae más sobre las familias que sobre los propios novios, y de ahí la importancia de elegir a alguien muy ‘compatible’ atendiendo a su horóscopo, su casta, su procedencia, etc. ya que pasa a convivir bajo el mismo techo familiar.
Por cierto que la ley exige que el novio tenga más de 21 años y la novia más de 18 para celebrar una boda, aunque son frecuentes los matrimonios prematuros, incluso entre niños.
Cada uno por su nombre.
Es curioso conocer que, basándose en este modelo de familia, se ha desarrollado un lenguaje específico para identificar a todos los miembros de la familia. Si para nosotros la palabra ‘tío’ es bastante unívoca, para un indio se divide en cuatro formas o palabras: ‘tau’ o hermano mayor del padre, ‘chacha’ o hermano mayor del padre, ‘mausa’ o hermano de la madre, ‘phupha’ o marido de la hermana del padre. Lo mismo pasa con ‘cuñado’…
Conocer la correspondiente forma de llamar a cada miembro de la familia según su parentesco contigo es especialmente importante, ya que se considera de mala educación llamar, por ejemplo, a los mayores por su nombre, especialmente si son de la familia de tu cónyuge. Así por ejemplo la mujer no llamará a su suegro por su nombre sino como ‘padre de…’ y el nombre del hijo mayor.
El roce hace el cariño.
En una sociedad donde predomina el matrimonio concertado, se antepone el interés familiar al personal. Primero vendrá el matrimonio, luego el amor.
Podemos imaginar lo complicado que nos resultaría esto, especialmente para la mujer, que abandona sus raíces para ir a convivir con una familia totalmente nueva que apenas conoce (salvo por alguna reunión previa y los momentos organizados para encontrarse con su futuro esposo).
Y, cabe imaginarse también que, en una enorme familia que convive bajo el mismo techo, también hay más oportunidades para el amor o para el conflicto…
Hay una metáfora india que viene a explicarlo muy gráficamente:
Hay dos clases de erizos. Unos duermen juntos y otros separados.
Los erizos que duermen separados son como la familia occidental: no se molestan entre sí, no se pinchan, pero pasan frío. Los que duermen juntos no pasan frío, pero se pinchan unos a otros todo el rato.
**Animamos a los lectores a ver alguna película de Bollywood para descubrir este modelo familiar. Prácticamente en todas podrán contrastarlo.
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David Martín es Responsable de Comunicación y Community Manager de Sociedad Geográfica de las Indias. Como responsable editorial, intenta acercarnos a India un poco más cada día. Para más información: [Quiénes somos]
Encuentran un tesoro en un templo de Trivandrum
Por: Diego Agúndez, EFE.
Parece un argumento de película pero no lo es: un tesoro con un valor estimado en miles de millones de dólares ha aparecido en las criptas selladas de un templo en el sur de la India, tras unas pesquisas ordenadas por el Tribunal Supremo.
El tesoro se encontraba oculto en el interior del templo Shri Padmanabhaswamy, en la ciudad sureña india de Trivandrum, y ha aparecido durante un inventario todavía en marcha realizado por las autoridades locales a instancias de los tribunales.
Fuentes del templo y del departamento de Arqueología de la región de Trivandrum dijeron a Efe no poder entrar en detalles sobre el contenido de las criptas analizadas, cerradas desde el siglo XIX, alegando que la inspección aún no ha concluido. Pero, pese al secretismo y falta de valoración oficial, varias fuentes cercanas al proceso ya han filtrado a medios de prensa indios que su valor podría rondar los 22.000 millones de dólares (15.000 millones de euros), lo que supone el 1,7% del actual Producto Interior Bruto (PIB) de la India.
Construido en el siglo XVI, el templo de Padmanasbhaswamy rinde culto a un avatar del dios hindú Vishnú, y estuvo bajo control de los marajás del antiguo reino de Travancore hasta que este pasó a dominio indio, en 1947, con la independencia del subcontinente. La familia real de Travancore,apartada de las tareas de gobierno, logró seguir al frente del templo mediante un comité, pero en los últimos años los tribunales han entrado en liza para juzgar demandas sobre la incapacidad de ese consejo para mantener la seguridad.
De hecho, el tesoro ha aparecido después de que el Supremo ordenara la formación de un equipo encargado de inventariar los bienes del templo, un grupo de siete personas que iniciaron su tarea con el encargo de abrir dos de las seis criptas. Debido al aislamiento de las criptas -cerradas durante más de un siglo-, el grupo tuvo que utilizar bombonas de oxígeno y linternas para desempeñar su tarea, que todavía no ha concluido, por lo que el valor final del tesoro encontrado puede todavía aumentar.
Sólo en la primera de las criptas, a unos cinco metros bajo tierra, los investigadores han hallado al menos una estatua de Vishnú de oro y esmeraldas de 1,20 metros, otras estatuas de oro de dos kilos, y coronas o collares de piedras preciosas.
Según distintos historiadores, la familia real solía dejar en el templo las ofrendas y regalos que realizaban los nobles que acudían en busca del perdón de la dinastía en el poder, en uno de los estados más avanzados de la India de su tiempo. Tras ser absorbidos por la India independiente, los marajás perdieron gran parte de sus títulos y privilegios en el año 1971, aunque algunas casas, como la familia real de Travancore, lograron mantenerse en lo alto de la pirámide ya como simples ciudadanos. El actual jefe de la dinastía es el marajá Uthradan Thirunaal Marthanda Varma, quien generó una fuerte polémica al afirmar -antes de su presente inventariado- que los tesoros del templo pertenecían a su familia real, lo que dio pie a varias denuncias.
“Las valoraciones que están apareciendo en la prensa son puras estimaciones. Esa riqueza es ilimitada. Su alteza ha hablado ante los tribunales para defender su postura y no podemos decir nada por el momento”, dijo hoy a Efe un portavoz del palacio de Travancore. El caso está en la corte de apelación del Supremo, después de que la corte Superior de Kerala decretara el paso del control del templo a manos del Gobierno, tras declarar públicos sus bienes y negar que el liderazgo del comité tuviera un componente hereditarios.
Pero el Gobierno no ha esperado más veredictos para tomar medidas, a la vista del probable valor del tesoro. “Se dice que el tesoro vale 22.000 millones de dólares (15.000 millones de euros), pero en realidad no tiene precio”, dijo a EFE el jefe de la Policía local, Manoj Abraham. “En 24 horas hemos desplegado 120 agentes y hemos instalado cámaras y alarmas”.
Esvástica, la cruz que soporta su propia cruz
A principios del siglo XX el nazismo adoptó la cruz esvástica como emblema. Sin embargo, el uso pre-nazi de este símbolo universal es prácticamente desconocido.

La swastika es una cruz cuyos brazos están doblados en ángulo recto, ya sea en sentido horario o antihorario. El término español “esvástica” proviene directamente de la transcripción del sánscrito (swastika), que significa “muy auspicioso” o, literalmente, “forma bendita”.
Si embargo, una creencia occidental moderna, probablemente apócrifa, sostiene que sólo la esvástica con brazos doblados hacia la derecha es una marca de buena suerte, mientras que la esvástica de brazos doblados hacia la izquierda representa un augurio nefasto.
Aunque en occidente se identifica mayoritariamente como un símbolo exclusivo del Tercer Reich, la esvástica es un motivo recurrente en la historia de la iconografía, en la que ha representado conceptos muy diversos.
Algunas iglesias cristianas románicas y góticas contienen esvásticas en su decoración, reminiscencias de antiguos motivos romanos utilizados para camuflar la cruz cristiana, proscrita en aquellos tiempos.
Pero las teorías sobre el origen de la cruz esvástica abarcan todos los frentes imaginables. Los seguidores de Carl Jung, se sirven de la teoría del inconsciente colectivo para explicar la presencia de la esvástica en lugares tan distantes en tiempo y espacio a lo largo de la historia.

La esvástica en el hinduismo.
La esvástica es mencionada por primera vez en los Vedas, escrituras sagradas del hinduismo más primitivo. Más tarde, su uso se traslada a otras religiones de India, como el budismo y el jainismo, donde la cruz aparece combinada con una mano.
En el hinduismo, los dos símbolos (en sentido horario y antihorario) representan las dos formas del Brahma, deidad absoluta del hinduismo. En sentido de las agujas del reloj representa la evolución del universo (pravritti), mientras que en sentido antihorario representa la involución del universo (nivritti).

La esvástica en la Alemania nazi.
Los nazis adoptaron la esvástica, a la que imprimieron una rotación de 45º, en el año 1920. Los teóricos nazis asociaron el uso de la esvástica a las tesis que afirmaban la ascendencia cultural del pueblo alemán de la llamada raza aria.
Según esta teoría, todos los pueblos indoeuropeos eran descendientes de un supuesto pueblo, conocido como los arios, que fueron el prototipo de invasores de raza blanca. El término, tomado de la palabra sánscrita y avéstica arya, significa “noble”. Aunque, hay que señalar que en los Vedas la palabra arya no se emplea nunca con connotaciones étnicas o raciales.
Hitler, en el libro Mein Kampf, se refirió a la esvástica como el símbolo de la “lucha por la victoria del hombre ario”. En la actualidad, la legislación alemana prohíbe y sanciona el uso público de la cruz gamada y otros símbolos nazis.
Curiosidades en torno a la esvástica: el pueblo homónimo.
Swastika es una pequeña comunidad fundada en 1908 alrededor de una cuenca minera del norte de Ontario (Canadá). Durante la Segunda Guerra Mundial, el gobierno provincial solicitó cambiar el nombre de la localidad a “Winston”, en honor a Winston Churchill, pero el pueblo se opuso, argumentando que el pueblo llevaba ese nombre desde mucho antes que los nazis lo escogieran como símbolo.
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Sobre la autora:
Nona Rubio es colaboradora de Sociedad Geográfica de las Indias. Le apasiona viajar y nos cuenta historias que hablan de un país inabarcable con el que hay que ser paciente si lo que pretendemos es conocerlo por dentro. Para más información: [Quiénes somos]












