Sadhu en Varanasi

Foto: Álvaro Maldonado, Sociedad Geográfica de las Indias

A diferencia de otras culturas, en India se ha prestado especial atención y veneración a aquellas personas que dedican su vida al conocimiento y la contemplación.
Aquí, en India, son dignos de elogio aquellos y aquellas que son capaces de dejarlo todo para dedicarse en cuerpo y alma a perseguir lo divino, lo eterno, lo perfecto. Por eso los sadhus son tan respetados y admirados.

Desde el origen, el hinduísmo se propagó a través de sus “monjes” errantes, a diferencia de otras religiones estructuradas o poseedoras de iglesias, monasterios, etc. Precisamente este nomadismo y esta falta de organización o estructura fue uno de los elementos que permitió asegurar su permanencia en momentos de invasiones hostiles externas.

Hoy, como norma general, los sadhus dedican su vida a los rituales, la meditación y al yoga. Suelen ser nómadas y peregrinos que van recorriendo el país en busca de lugares sagrados y festivales, y rara vez se establecen mucho tiempo en un mismo sitio. Son vegetarianos estrictos, no beben alcohol, practican la castidad y la renuncia a cualquier tipo de placer material. Son ascetas en el pleno sentido de la palabra y se han despojado de todo lo que tenían, incluyendo su familia, condiciones de casta, etc.

Aunque es muy difícil saberlo, se calculan unos 10 millones de sadhus en todo el país: la inmensa mayoría son hombres.

Hay distintas doctrinas y órdenes, según la divinidad que centre su atención y otras costumbres. Algunos de los “tipos” de sadhus son:

naga sadhuNagas. Suelen tener un aspecto agresivo e imponente. Destacan por su aspecto robusto, por ir prácticamente desnudos (eso significa “naga”) y sus barbas y melenas enmarañadas. También se suelen cubrir de cenizas, como símbolo sagrado de la muerte y la resurrección. En origen eran guerreros que defendían a los hindúes de la invasión musulmana.

Dandis. Son de origen brahman y grandes sabios. Se dedican a la meditación y conocen muy bien las escrituras. Suelen ir ataviados de un “danda”, un cayado de bambú del que no pueden separarse.

Sadhu aghoriAghoris. A diferencia del resto de órdenes sadhus, los aghoris no evitan el contacto con todo lo considerado impuro, sino que lo han convertido en su razón de ser: restos humanos, drogas… Se dice que practican el canibalismo y la magia negra, de hecho es habitual verles con calaveras humanas como recipientes para comer o beber.

Los principios rectores para un sadhu son la renuncia y la disciplina. Han sacrificado toda su vida material, su familia, los placeres de la vida, para dedicarse por completo a la práctica de lo sagrado: el yoga y el control de su propio cuerpo, la meditación, rituales de distinto tipo, penitencias (en algunos casos de lo más excéntrico)…
Por eso el verdadero sadhu es considerado un hombre santo y despierta todo el respeto y la admiración en India, lo que permite que puedan vivir de la limosna.

No obstante, hay excepciones. A veces no son más que vagabundos o personas que malviven en la calle… y en algún caso es posible encontrar a quien encubre otro tipo de propósitos o prácticas bajo la apariencia de “sadhu”, como disfrazarse de atracción turística para conseguir unas rupias.

Podría decirse que a veces encontramos sadhus más expertos en el control del cuerpo y la voluntad ajenas que de las propias.
Así que ante la duda, como norma general, no te fíes de un sadhu que lleve móvil o unas deportivas de marca ;·)

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Sobre el autor:
DavidDavid Martín es Responsable de Comunicación y Community Manager de Sociedad Geográfica de las Indias. Como responsable editorial, intenta acercarnos a India un poco más cada día. Para más información: [Quiénes somos]

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