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Dalits. La revolución de los ‘intocables’

Con toda seguridad los verás en tu viaje a India. Ocupan los oficios considerados más bajos: limpiar las aceras, baños o pozos sépticos, recoger basuras, realizar trabajos de artesanía con restos animales (cuero, por ejemplo), incineración de cadáveres, etc. Se ocupan en general de todas aquellas labores que implican un contacto físico con sangre, excrementos y otras “corrupciones” del cuerpo.

Niño de la calle en Mumbai

Foto: David Martín Díaz (Mumbai, 2008)

Pertenecen a los grupos sociales más pobres y discriminados de la comunidad india, tanto que incluso quedan fuera del sistema de castas. Desde hace siglos se les considera impuros y han sido excluidos y aislados del resto de la sociedad. Se suponía que su simple sombra contaminaba a las clases superiores. Un estigma que les acompaña desde el nacimiento y del que difícilmente se pueden liberar. Cobran los salarios más miserables por los peores trabajos, son el colectivo que arrastra mayores tasas de analfabetismo y acumulan las peores estadísticas en los índices de desarrollo del subcontinente.

Son los anteriormente llamados ‘intocables’, unos 170 millones de personas en todo el país.

Pero ese es un término en desuso, vetado por la propia Constitución India desde 1950, que prohíbe expresamente la discriminación de castas, y algunas otras leyes específicas posteriores.
Desde entonces, especialmente en las últimas décadas, se hacen llamar ‘dalits’.

La palabra ‘dalit’ significa ‘oprimido’, y es la denominación que los movimientos de ‘intocables’ utiliza como bandera para exigir el cumplimiento de sus derechos. Gandhi, en su día, fue uno de sus grandes defensores, y actualmente existen distintas organizaciones, a menudo formadas por ellos mismos, para denunciar su situación y avanzar en mejorarla.

Bandera Dalit

El elefante blanco sobre fondo azul es un símbolo típico de la lucha Dalit contra la discriminación

La mayoría de los dalits acaba renegando del hinduismo para adoptar una religión que les acepte en igualdad, generalmente el budismo o el sijismo.
Y es que son muchas las discriminaciones a las que tienen que enfrentarse, en una especie de apartheid oculto y por tanto difícil de combatir. Desde impedirles tomar asientos en restaurantes o lugares públicos, utilizar los mismos platos, prohibirles entrar a templos religiosos o zonas comunes de aldeas y pueblos, aulas separadas para los niños y niñas o la propia práctica de la prostitución de las devadasis, ya tratado en este blog. Además, suelen ser objeto de vejaciones, humillaciones y otras formas de la violencia.

Es una lacra a la que India se enfrenta día a día, con esforzadas campañas, proyectos, leyes y sanciones. Hay políticas de discriminación positiva, lo que en ocasiones llega a generar cierto rechazo y conflictos puntuales, debido a las plazas reservadas para ellos en universidades, escuelas o empresas, lo que evita que otras personas de otras castas puedan ocuparlas….
Es un largo camino, con avances cada día, pero no es fácil cambiar 3.000 años de tradición.
Pero las encuestas parecen ofrecer un panorama alentador y las nuevas generaciones parecen más tolerantes, abiertas y dispuestas al cambio. De hecho, algunos dalits han conseguido sobreponerse y alcanzar puestos importantes en la política nacional o local. Destaca el ejemplo de Kocheril Raman Narayanan, que en 1997 se convirtió en el primer dalit elegido presidente de la India.

Niños sonríen

Foto: Belén Serrano, 2009.


Sobre el autor:
DavidDavid Martín es Responsable de Comunicación y Community Manager de Sociedad Geográfica de las Indias. Como responsable editorial, intenta acercarnos a India un poco más cada día. Para más información: [Quiénes somos]

India, la familia es lo primero

En India podría decirse que la familia es más importante que el individuo aislado. Para los más tradicionales, el individuo es un concepto venido de occidente, de sociedades que podríamos considerar más egoístas o más aisladas.
En este país, solamente un sadhu carece de familia. Forma parte de su renuncia con el mundo material. Todo el mundo tiene una familia o, en segundo paso, pertenece a una casta cuyos intereses están por encima de los propios.

familia india

La familia extensa.
La familia directa, o joint family en inglés, es el primer núcleo social y el más importante. Está conformado por el hombre ‘cabeza de familia’ o patriarca y su mujer, sus hijos, las esposas de sus hijos y los hijos de estos. Y también hijas o hijos que no se hayan casado todavía, tías, abuelos, etc.
Así, en una misma casa pueden vivir decenas de personas, miembros de la misma familia.

Aquí, la familia pone todos los ingresos en común. El ‘patriarca’ y su mujer recogen todo el dinero entrante y administran toda la economía según su criterio. Esto es importante en un país donde la tasa de paro es muy elevada y donde los ancianos no reciben jubilación.

A veces, cuando el patriarca muere o no puede sostener la responsabilidad familiar, la familia se divide entre cada hijo con su respectiva familia, o bien el hijo mayor toma el relevo.

Lógicamente, la vida y las sociedades van cambiando y no siempre se conserva este modelo tradicional ni encontramos a todos los miembros de una familia viviendo en el mismo techo. Sin embargo, esta unión familiar siempre permanece como lo más importante y, aunque vivan separadas, nadie olvida que forma parte de una unidad familiar más amplia. Siempre se unirán en las grandes ocasiones, o viajarán juntos cada año.

El matrimonio.
Siguiendo el modelo tradicional, tras el matrimonio el hijo continúa viviendo en casa de sus padres y su esposa viene a vivir con la familia del marido. Puede decirse que deja atrás su pasado y pasa a formar parte de su nueva familia, a todos los efectos. Allí vivirán y tendrán descendencia, conformando una familia ‘extensa’ entre los padres, hijos y sus mujeres, hijos (nietos), etc.

Visto así, el matrimonio no es sólo una relación entre individuos sino entre familias. De ahí que la responsabilidad de elegir marido o mujer recae más sobre las familias que sobre los propios novios, y de ahí la importancia de elegir a alguien muy ‘compatible’ atendiendo a su horóscopo, su casta, su procedencia, etc. ya que pasa a convivir bajo el mismo techo familiar.

Por cierto que la ley exige que el novio tenga más de 21 años y la novia más de 18 para celebrar una boda, aunque son frecuentes los matrimonios prematuros, incluso entre niños.

matrimonials india

Anuncios clasificados buscando marido/mujer

Cada uno por su nombre.
Es curioso conocer que, basándose en este modelo de familia, se ha desarrollado un lenguaje específico para identificar a todos los miembros de la familia. Si para nosotros la palabra ‘tío’ es bastante unívoca, para un indio se divide en cuatro formas o palabras: ‘tau’ o hermano mayor del padre, ‘chacha’ o hermano mayor del padre, ‘mausa’ o hermano de la madre, ‘phupha’ o marido de la hermana del padre. Lo mismo pasa con ‘cuñado’…
Conocer la correspondiente forma de llamar a cada miembro de la familia según su parentesco contigo es especialmente importante, ya que se considera de mala educación llamar, por ejemplo, a los mayores por su nombre, especialmente si son de la familia de tu cónyuge. Así por ejemplo la mujer no llamará a su suegro por su nombre sino como ‘padre de…’ y el nombre del hijo mayor.

El roce hace el cariño.
En una sociedad donde predomina el matrimonio concertado, se antepone el interés familiar al personal. Primero vendrá el matrimonio, luego el amor.
Podemos imaginar lo complicado que nos resultaría esto, especialmente para la mujer, que abandona sus raíces para ir a convivir con una familia totalmente nueva que apenas conoce (salvo por alguna reunión previa y los momentos organizados para encontrarse con su futuro esposo).
Y, cabe imaginarse también que, en una enorme familia que convive bajo el mismo techo, también hay más oportunidades para el amor o para el conflicto…

Hay una metáfora india que viene a explicarlo muy gráficamente:
Hay dos clases de erizos. Unos duermen juntos y otros separados.
Los erizos que duermen separados son como la familia occidental: no se molestan entre sí, no se pinchan, pero pasan frío. Los que duermen juntos no pasan frío, pero se pinchan unos a otros todo el rato.

**Animamos a los lectores a ver alguna película de Bollywood para descubrir este modelo familiar. Prácticamente en todas podrán contrastarlo.


Sobre el autor:
DavidDavid Martín es Responsable de Comunicación y Community Manager de Sociedad Geográfica de las Indias. Como responsable editorial, intenta acercarnos a India un poco más cada día. Para más información: [Quiénes somos]

¿Por qué los indios son tan limpios pero India está tan sucia?

Es una paradoja. ¿Cómo es que los indios en general son tan limpios e impecables mientras la India es increíblemente sucia?
Según la revista Forbes la India es una de las regiones más sucias del mundo; las dos ciudades más grandes, Delhi y Mumbai, figuran entre las 25 ciudades más sucias del mundo.

Sin embargo es casi imposible impedir que un indio se siente debajo de un grifo cada mañana, tan completa es nuestra fidelidad a los baños y las abluciones. Y justo fuera de sus casas las basuras se van acumulando y se multiplican como si fuera una ley de la naturaleza.
¿Se puede relacionar esta dualidad con la espiritualidad hindú? ¿O debemos buscar la respuesta en “nuestro atraso”?

Antes de buscar la respuesta recordemos que es solamente en el subcontinente indio que la basura se acumula tan espontáneamente en nuestro alrededor (fuera de la puerta, debajo de las ventanas y en el patio trasero). Países como Vietnam, Birmania y Sri Lanka no hacen una exposición de la suciedad como la que hace India.  No parece que haya una relación directa entre pobreza y suciedad. Comparado con la India, muchos países pobres del mundo, desde Latinoamérica hasta Asia parecen pintados y bien arreglados.

Hombres lavándose cerca de Varanasi

Hombres lavándose en el Ganges. Foto: David Martín

No es que los hindúes no sepan qué es la suciedad sino que su noción de la suciedad es diferente a la noción moderna u occidental. La antropóloga Mary Douglas dijo que la suciedad simplemente es “la materia fuera de su lugar”. Así, la comida en el plato es como tiene que ser en cualquier lugar pero se convierte en suciedad cuando está en el suelo. Los zapatos en los pies están bien pero puestos encima de una mesa se considera sucio. Los niños americanos no tienen ningún problema en tumbarse en la cama con los zapatos puestos o ponerlos sobre la mesa, lo que sería horroroso para la mayoría de los hindúes.
¿Es entonces una cuestión de cómo los hindúes definen la suciedad o “la materia fuera de su lugar”?

El concepto hindú de la suciedad saca su justificación fundamental de su profundamente arraigada noción de las castas. Según un principio de la casta, todas las sustancias rutinarias que salen del cuerpo , como el sudor, el excremento y la sangre menstrual , son contaminantes incluso para uno mismo.
El pelo también es contaminante y por eso se considera ritualmente apropiada una cabeza rapada.
El papel tradicional del barbero, el lavandero y el basurero eran precisamente absorber los agentes contaminantes para que los miembros de las castas superiores pudieran permanecer ‘limpios’.
Todo lo que se pueda expulsar del cuerpo debe de ser expulsado. Así, el coro de la limpieza de la garganta y la nariz que uno oye cada mañana es porque los hindúes quieren asegurar que sus bronquios y conductos nasales estén impecablemente limpios. Sería poco probable que un hindú no-occidentalizado lleve un pañuelo, porque lo más limpio es sonarse la nariz y dejar volar en el aire los elementos contaminadores, en lugar de llevarlos en el bolsillo. Usar un pañuelo es como reciclar la contaminación y causar daño ritual a sí mismo.
Un pañuelo usado en el bolsillo es sucio, pero no lo es la basura delante de la puerta de la casa. Una vez que estos elementos están fuera de la casa, están en su sitio y por eso ya no se considera suciedad.

Por eso debemos considerar una casa hindú como análogo del cuerpo hindú. La cocina está casi siempre escrupulosamente limpia. Justo como se da tanta importancia a lo que uno ingiere en cuanto a la pureza y la impureza, también es importante lo que entra en la cocina y cómo se colocan las cosas dentro. Es bastante común ver filas de utensilios de acero inoxidable luciendo en la cocina y el suelo bien fregado. Sin embargo, el baño es una parte de la naturaleza que sólo recientemente ha sido domesticado. El cambio de ambiente de la cocina al baño suele ser tan drástico que, a menos que uno haya crecido en este contexto, la transición puede dejarle a uno atontado. De verdad la India asalta los sentidos, pero aquí de otra manera.

Entonces no es que los hindúes no tengan la noción de la suciedad, sino que es diferente de la que existe en el occidente o en los libros de medicina. La mayoría de las personas no nos damos cuenta de que cada civilización tiene su propio entendimiento de la suciedad y el higiene por muy raro que parezca ser a los de fuera.

Las calles de Nápoles inundadas por la basura.

Calles de Nápoles inundadas de basura. Foto: C.Messere. Agnfoto. Reuters

Pero la noción subcontinental sobre la suciedad contiene un resquicio de esperanza. Por ejemplo nos libera de crisis políticas como las que se cuentan de Nápoles, con huelgas de recogida de basuras. Como la basura no se quitó de la zona napolitana durante semanas, incluso la Unión Europea les ha echó la bronca a las autoridades. Hubo peleas en Sardinia, se cerraron las escuelas e incluso afectó la producción del famoso queso mozarrella.
Algún hindú se divertiría con la política frívola del occidente. Podría pensar, ¿qué tiene que ver la suciedad fuera de la casa con seguir manteniendo una buena vida?

Fuente: Times of India, 29 marzo de 2008. Autor: Dipankar Gupta.
Traducido por Amarjeet Singh, Sociedad Geográfica de las Indias.


Sobre el autor:
AmarjeetAmarjeet Singh es Coordinador de viaje y guía personal para Sociedad Geográfica de las Indias. Licenciado en Filología Hispánica, es amante de España y la cultura hispánica y un gran humanista interesado en el encuentro entre culturas. Para más información: [Quiénes somos]

Gulabi Gang, el ejército de los saris rosas

En marzo de 2006 nacía, con apenas 25 soldados, “el ejército de los saris rosas”. Una banda compuesta por mujeres humildes, de entre 40 y 60 años, dispuestas a plantar cara a la hegemonía masculina.

Guerrera del sari rosa

Muchas de ellas eran viudas, obligadas a guardar el luto de por vida, y casi todas pobres y sin derecho a la alfabetización por el simple hecho de ser mujer. Su cabecilla, una campesina india de Uttar Pradesh llamada Sampat Devi Pal, les enseñó a decir “basta” predicando con el ejemplo.

Sampat tuvo que pelear con sus padres por ir al colegio, con sus suegros por que el velo no le cubriera la cara y con su marido por salir de casa.

Nuestra sociedad está dominada por los hombres. Las mujeres debemos recibir educación y también trabajo. Eso solucionaría todos nuestros problemas, eran las verdades como puños que Sampat lanzaba a los cuatro vientos a la espera de que alguien recogiese el testigo.

Y esas mujeres discriminadas por partida doble (género y casta), como la inmensa mayoría en India, lo hicieron y descubrieron su fuerza siguiendo el ejemplo de una mujer que sufría y padecía sus mismas limitaciones. El ejercito de los saris rosas creció y hoy roza las 100.000 reclutas.
Han evitado matrimonios infantiles, han obligado a la policía a registrar casos de violación, a los funcionarios a entregar ayudas y pensiones sin sobornos y han hecho entender a los maridos, aunque haya sido a base de lathi (palo intimidatorio de bambú que usa la policía en India), que no deben pegar palizas a sus esposas. Pero, además, han conseguido que también algunos hombres formen parte de su ejército. Y eso, señores, es un grandísimo logro.

El libro.
<< Sampat Pal, una mujer de casta baja del norte de la India, se rebela contra su sociedad y se toma la justicia por su mano para poder ayudar a todos los que se encuentran en condiciones desfavorables, especialmente a las mujeres. Con este objetivo crea una banda llamada Gulabi Gang, el ejército de los saris rosas.

Sampat Pal no debía haber ido a la escuela. En su aldea del norte de la India, ése era un privilegio reservado a los varones. Sin embargo, consiguió aprender a leer y a escribir y, al ver la injusticia con la que eran tratados los pobres y las mujeres tanto por las castas superiores como por las autoridades del Estado, decidió decir «no» a la ley de los hombres. En lugar de cruzarse de brazos, organizó el ejército más extraordinario de la historia de la India. Un ejército de mujeres, vestidas con saris rosas y armadas con bastones, dispuestas a defender a los desamparados y a exigir justicia allí donde fuese necesario. Es el ejército de los saris rosas y ésta es la historia de su legendaria fundadora. >>

El ejército de los saris rosas” de Sampat Pal está publicado en España por la editorial Planeta (2009)

El ejército de los saris rosas. Editorial Planeta.

Sampat Pal (1947) vive actualmente en el distrito de Banda del estado de Uttar Pradesh, en el norte de la India. Banda está en el corazón del Bundelkhand, una de las partes más densamente pobladas y más pobres de todo el subcontinente.

Más información: www.gulabigang.org


Sobre la autora:
NonaNona Rubio es colaboradora de Sociedad Geográfica de las Indias. Le apasiona viajar y nos cuenta historias que hablan de un país inabarcable con el que hay que ser paciente si lo que pretendemos es conocerlo por dentro. Para más información: [Quiénes somos]

Matar por honor

El 9 de mayo de 2008, Jasbir, un jat de un pueblo de Karnal (Harayana) y su mujer embarazada, Sunita, estaban en la casa de su hermano cuando un grupo de gente entró en la casa y los mataron a los dos a palos.

Los asesinos eran los parientes de Sunita y ambas familias aprobaron la matanza.
Jasbir y Sunita tenían el mismo apellido, ella era divorciada y estaba prohibido volver a casarse con uno del mismo pueblo.Pero en su día ellos se enamoraron y se casaron.
Sus cadáveres fueron atados con un camión y arrastrados hasta la casa familiar como  aviso para todos aquellos que traten de hacer el mismo ‘acto inmoral’.

El 13 de mayo de 2008, Vandana, una chica de 20 años, fue matada con una hacha por su padre, un soldado jubilado, por casarse contra su voluntad.
La familia no aprobaba que se casara con un marathi.

Estos asesinatos en nombre del honor ocurren con cierta frecuencia en India y no parecen disminuir. Como cualquier asesinato, estas prácticas son también illegales, pero en algunas comunidades rurales cuentan con la aprobación de los más ancianos y de la mayor parte de la comunidad y no están vistos como crimen sino como una necesidad.
Dice un activista de una ONG: “Las prácticas de matar por honor han existido a través de los siglos y tenemos que abolirlas. Sin embargo, debido al gran apoyo que reciben, es difícil para la policía y la administración incluso encontrar testigos en tales casos. Recuerdo que hace tres años un chico y una chica de diferentes subcastas se casaron. Los jefes del pueblo lo declararon un crimen y los dos fueron ahorcados. Después del castigo ejemplar no se ha repetido ningún incidente igual”.

Muchas parejas viven con el miedo constante de ser matados. Karamjeet Kaur, una chica sikh y Ashok, un chico jat, se enamoraron cuando estudiaban en la escuela de su pueblo. Sabiendo que las familias no estarían de acuerdo con la alianza, se casaron en un templo y pidieron protección al tribunal. Cuando visitaron su pueblo, les acompañó un guardia armado.

Según las Naciones Unidas, en todo el mundo más de 5.000 mujeres y chicas son matadas cada año por su propia familia, en nombre del honor. Las razones incluyen casos como “hablar con un hombre” o ser víctima de una violación.

Fuente: Revista Outlook India, enero 2009


Sobre el autor:
AmarjeetAmarjeet Singh es Coordinador de viaje y guía personal para Sociedad Geográfica de las Indias. Licenciado en Filología Hispánica, es amante de España y la cultura hispánica y un gran humanista interesado en el encuentro entre culturas. Para más información: [Quiénes somos]

La Fundación Vicente Ferrer

Son varios los reconocimientos y premios que posee la Fundación Vicente Ferrer, pero de momento no ha podido sumar el Premio Nobel de la Paz 2010 al que era candidata, ya que finalmente fue a parar al disidente Liu Xiaobo por su lucha por los derechos humanos en China.

La Fundación Vicente Ferrer es una ONG de desarrollo, de carácter apolítico y aconfesional, comprometida con la mejora de las condiciones de vida y el proceso de transformación de una de las zonas más pobres y necesitadas de la India.
Su sede se ubica en Anantapur (Andhra Pradesh), y dedica sus esfuerzos a algunas de las comunidades más excluidas del planeta, los dálits o “intocables”, y otras castas desfavorecidas y grupos tribales.

La Fundación destaca por ser un ejemplo de cooperación firmemente basado en la acción y enfocado en las capacidades de las personas, así como de respeto por la cultura y las costumbres locales.
Su actividad tiene siempre un enfoque integral, multidimensional, centrado en áreas como la educación (escolarización, construcción de escuelas, programa de becas…), sanidad (infraestructuras, prevención y hábitos saludables…), género (lucha contra la discriminación), combatir y prevenir la sequía (en una árida región donde el 60% de la población vive de la agricultura), vivienda, trabajo personas con discapacidad o comercio justo.

Vicente Ferrer

Es apasionante leer la historia del Vicente Ferrer cooperante y ex-jesuíta (hay bibliografía para hacerlo), realmente digna de una novela o una película.
Tras múltiples e intensas vivencias personales, Ferrer comenzó sus actividades de cooperación en India en 1952, como jesuita en Mumbai. Pero no sería hasta el año 1969 cuando se instaló definitivamente y se creó la Fundación. Y no fue hasta 1996 no estableció su red de oficinas en España, con sede principal en Barcelona.

Hoy trabajan para la Fundación casi 2.000 personas, de las cuales el 99% son de Anantapur. Su trabajo llega a más de 2.200 pueblos y aldeas y beneficia a más de dos millones y medio de personas.
La práctica totalidad de los recursos de la Fundación Vicente Ferrer proceden de fondos privados. Más allá de otras fuentes de colaboración, en España cuenta con más de 150.000 padrinos.

Vicente Ferrer falleció en 2009 a los 89 años, pero con su Fundación nos dejó una obra inmortal. Millones de historias humanas, millones de pasos andados y caminos construidos, un ejemplo de entrega y humildad que constituyen una valiosísima herencia universal.

Sociedad Geográfica de las Indias visita habitualmente los proyectos e instalaciones de la Fundación Vicente Ferrer en Anatapur, con aquellos viajeros que lo desean. Para más información, contacte con nosotros.


Sobre el autor:
DavidDavid Martín es Responsable de Comunicación y Community Manager de Sociedad Geográfica de las Indias. Como responsable editorial, intenta acercarnos a India un poco más cada día. Para más información: [Quiénes somos]

Gandhi

Gandhi es una de las figuras más importantes de la historia contemporánea. No sólo por resultar decisivo en la política del siglo XX, sino por sus enseñanzas, sus renovadoras teorías acerca de la movilización ciudadana y el compromiso por una causa y por su ejemplo de austeridad, justicia social y ética.

Gandhi

Los primeros años.
Mohandas Karamchand Gandhi nació el 2 de Octubre de 1869 en Porbandar (Gujarat), India. Su padre era el reputado primer ministro del distrito y su madre una mujer profundamente religiosa de casta pranami,  que practicaban una fusión del hinduismo con algunas enseñanzas del Corán.
Desde su infancia vivió la religión con una natural tolerancia y respeto, mezclando hinduísmo, islam y también budismo o jainismo (con su interesante visión acerca de la no-violencia y el vegetarianismo), lo que fue determinante en su concepción del mundo.

Su familia concertó su matrimonio con Kasturbai cuando ambos tenían 6 años de edad, aunque no se hizo efectivo hasta los 13, siguiendo la tradición hindú. Fue el comienzo de una íntima relación personal y de un profundo amor que duró 60 años. Por cierto que mucho tiempo después Gandhi se proclamaría contrario al matrimonio infantil o adolescente.

Gandhi no destacó precisamente por ser un buen estudiante, lo que influyó en que su familia decidiera enviarlo a Londres a estudiar Derecho. Era el año 1888, tenía 19 años y acababa de ser padre del primero de sus cuatro hijos.

Allí permaneció 3 reveladores años, en los que se convirtió en todo un gentleman inglés. No sólo conoció Occidente y sus costumbres, también descubrió la visión de aquel lado del mundo sobre el suyo propio… y quedó claramente influido por el cristianismo y sus enseñanzas. Dedicó mucho tiempo a buscar la unión y los puntos de encuentro entre todas las religiones.

Cuando regresó a India, Gandhi había crecido muchísimo. No sólo era abogado titulado sino que traía consigo el gérmen filosófico de lo que serían sus revolucionarias ideas.
Sin embargo no le fue bien al principio. Su madre había muerto, su familia había perdido mucha influencia social y política y sus primeros casos como abogado fueron un fracaso.

Gandhi y Kasturbai en 1902

Gandhi y Kasturbai en 1902

Sudáfrica. El origen de la desobediencia civil.
En 1893 le ofrecieron un caso en otra colonia británica: Sudáfrica, para defender los intereses de una empresa india musulmana.
Allí conoció de primera mano la discriminación racial y la vulneración de derechos de toda una colonia de inmigrantes indios y se comprometió vitalmente con la causa. Lo que iba a ser un viaje de trabajo se convirtió en una lucha de 21 largos trabajosos años. No sólo lideró y defendió la causa ante los tribunales, también fundó un periódico, una cooperativa y distintas estrategias para el lobby político y social.
También allí pasó sus primeros meses de cárcel, por organizar distintas protestas que siempre utilizaban métodos pacíficos, lo que después se conocería como Satyagraha.

A pesar de algunas victorias importantes, la situación que Gandhi defendía en Sudáfrica no mejoró en términos globales. Sin embargo, fueron años de un enorme valor en la configuración de su personalidad, sus teorías y sus métodos.
Además le otorgaron un enorme prestigio en India, por defender los intereses del país en el extranjero.

Mahatma, Alma Grande.
Regresó a India en 1915, en un gran recibimiento público y político. Fundó un ashram en Ahmedabad donde vivían de la agricultura y la producción textil tradicional y comenzó sus críticas al sistema de casta y en particular a la condición de opresión de los llamados “intocables“.  Fue entonces cuando Rabindranath Tagore lo llamó por primera vez “Mahatma”, que en sánscrito significa “Alma Grande”.

Sala donde Gandhi recibía las visitas

Sala donde Gandhi recibía las visitas

Sin embargo, su definitiva entrada en el mundo político fue en 1919, tras algunos escarmientos y desengaños que le llevaron a descubrir la verdadera pasta del imperialismo británico. Gandhi mantuvo un importante pulso contra la Ley Rowlatt y propuso distintas movilizaciones que, a pesar de la ferviente insistencia del líder en la utilización de medios no-violentos, no siempre fueron tales.
Gandhi fue detenido y, tras distintos enfrentamientos policiales, se produjo la masacre de Jallilanwala Bagh en Amritsar cuando el ejército británico disparó contra la multitud. No obstante, la campaña consiguió su objetivo: la ley no llegó a aplicarse.

En los años siguientes Gandhi se convirtió en el líder nacionalista y alcanzó la presidencia del Congreso Nacional Indio, momento que aprovechó para renovar el partido otorgando protagonismo a las clases campesinas y más desfavorecidas, que componían la inmensa mayoría del país.
Fueron los años del inicio de la desobediencia civil, la no-cooperación y la resistencia pasiva contra distintas leyes de la ocupación británica. Protestas y acciones que lo llevaron de nuevo a la cárcel.

Cuando salió, en 1924, el Partido había sufrido una dura escisión entre partidarios hindúes y musulmanes. Gandhi se retiró de la política y se dedicó al desarrollo intelectual en su ashram.

La lucha pacífica por la Independencia.
Sin embargo, Gandhi volvió a la acción en 1927, cuando el gobierno británico inició un proceso de cambio de la Constitución india en el que no participaba ni un solo indio. Tras distintas movilizaciones pacíficas, huelgas y boicots, consiguieron paralizar el proceso.

Lanzados por este éxito y tras años de desengaños, el Congreso Nacional Indio se planteó por fin la difícil lucha política contra la ocupación británica y en favor de la independencia. Gandhi lideró el movimiento, que comenzó con la famosa marcha de la sal, hecho que consiguió no solamente una oleada de reacciones pacíficas de distinto tipo de toda India contra los colonizadores, sino también un gran impacto internacional.

Gandhi al final de la Marcha de la Sal, 5 abril 1930

Gandhi al final de la Marcha de la Sal, 5 abril 1930

Fueron también los años de las famosas campañas de ayuno como protesta, pero no sólo contra el poder inglés sino también contra las propias injusticias de la sociedad india. Las injusticias del sistema de castas, la aceptada marginación de los más desfavorecidos… unido a su radical oposición a la II Guerra Mundial (el Congreso apoyaba la lucha contra la Alemania nazi) lo fueron distanciando de su propios partidarios en el Congreso.

En 1942, mientras Gandhi, a sus 73 años, permanecía encarcelado una vez más, murió su mujer Kasturbai, lo que supuso en enorme golpe para él.

Finalizada la guerra, Gandhi seguía ejerciendo presión y manteniendo negociaciones por la independencia india. El Congreso, sin embargo, se encontraba fuertemente dividido entre el lider nacionalista Nehru y el líder de la Liga Musulmana, Jinnah, defensor del estado independiente de Pakistán.

Agridulce independencia.
El 15 de agosto de 1947 se proclamó oficialmente la Independencia de India, aunque con sabor agridulce porque suponía la partición en dos estados.
Debido a los conflictos populares y políticos que se produjeron entonces, Gandhi continuó su particular lucha por la paz, caminando descalzo de pueblo en pueblo.

Memorial de Gandhi en Delhi. Foto: David Martín, 2004

Memorial de Gandhi en Delhi. Foto: David Martín, 2004

En un país que sufría las consecuencias del extremismo, Gandhi despertó la animadversión y el odio de algunas minorías hindúes o musulmanas que lo veían una amenaza para sus intereses.
El 30 de enero de 1948 Gandhi tenía 78 años. Mientras caminaba entre la multitud de camino a su rezo diario, tres disparos de pistola acabaron con su vida. El magnicida, detenido allí mismo, fue Vinayak Nathura Godse, un joven extremista hindú.

Por la libertad de mi pueblo estoy dispuesto a dar gustosamente mi vida. Pero por nada del mundo estoy dispuesto a quitarle la vida a otro.
Mohandas Karamchand Gandhi.

> Fotos: licencia Creative Commons, Wikipedia.


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