Entradas con la etiqueta ‘dios’
Introducción al jainismo
De las religiones principales en India, los jainistas conforman en torno a un 0,5% de la población india, lo que significa cerca de 5 millones de personas.
Destaca por ser una religión no-teísta, lo que significa que no aceptan los Vedas hindúes como verdad, aunque se suele traducir como que no creen en un dios.
Su concepción del mundo y el universo es la de algo eterno, inalcanzable a nuestra comprensión. Toda la realidad es “divina”, cualquier fenómeno natural, cualquier animal, insecto o planta son dignos de devoción. Para un jainista es pecado causar daño a un ser vivo o a la naturaleza. Son vegetarianos estrictos y fieles defensores de la no violencia; también buscan un constante desapego por lo material, como forma de descargar su alma en futuras reencarnaciones.
Hay dos movimientos jainistas principales, los Svetambaras siempre llevan ropas ligeras y blancas y los Digambaras, que suelen ir desnudos o semi desnudos.
Su filosofía y práctica se basan principalmente en el esfuerzo propio para el progreso del alma hacia la consciencia divina. Cualquier alma que vence a sus propios enemigos internos y logra el estado perfecto se llama ‘Jina’ o ‘el conquistador’.
Los jainistas tienen veinticuatro profetas, llamados los ‘Trithankaras’ (que se traduce como ‘el que muestra el camino’).
El primero sería Adinath (siglo IX antes de cristo) y el último y más conocido es Mahavira (siglo VI antes de cristo), contemporáneo de Buda.
Actualmente los jainistas forman una comunidad importante en la India aunque en minoría. Son reconocidos como muy buenos comerciantes y tienen bastante presencia en Norteamérica, Europa occidental, Australia y en otros lugares.
Continúa:
- Principales creencias jainistas.
- Las dos principales corrientes jainistas.
—
Sobre el autor:
Amarjeet Singh es Coordinador de viaje y guía personal para Sociedad Geográfica de las Indias. Licenciado en Filología Hispánica, es amante de España y la cultura hispánica y un gran humanista interesado en el encuentro entre culturas. Para más información: [Quiénes somos]
Introducción al sikhismo: los 10 gurús (Teg Bahadur, Gobind Singh)
<< Anterior: Introducción al sikhismo: los 10 gurús (Hargobind, Har Rai, Harkrishan)
9. GURU TEG BAHADUR ( 1621- 1675)
Fueron años difíciles, sobre todo para el hinduismo. Aurangzeb, conocido como el emperador fanático, quería hacer de India un país islámico. Ordenó destruir templos hinduistas y fueron contruídas mezquitas en su lugar. Incluso retomó la ‘Jazia’ o ‘el impuesto religioso sobre los no-musulmanes’.
Un día, un grupo de hinduistas visitó al Gurú (sikh) y le pidieron protección contra la politica religiosa del emperador. Guru Teg Bahadur se presentó como voluntario y escribió una carta al emperador y le dijo que si podía convertirle a él al islam, lo harían todos los demás.
Aurangzeb lo tomó como un reto y encarceló al Gurú en Delhi, junto con otros tres sikhs influyentes. Debían elegir entre aceptar la muerte o el islam. Los tres elegieron la muerte.
El primero fue hervido vivo en agua, el segundo fue cortado en vertical con una sierra y el tercero fue quemado vivo. El Guru fue decapitado.
Ya antes había declarado que su único hijo, Gobind Rai, sería el sucesor.
10. GURU GOBIND SINGH(1666-1708)
El último Guru humano de los sikhs, Gobind Singh resultó ser un buen líder. Él reorganizó a la comunidad e hizo muchos cambios importantes y decisivos. A pesar de largos períodos de guerras y exilio, tuvo tiempo para escribir importantes escrituras y también de hacer la recopilación final del libro ‘Adi Granth’, incluyendo en él los versos de su padre.
Se decidió que el sikhismo debía continuar sin depender de un Gurú cada vez, lo que les hacía más vulnerables. El Gurú permanente sería ahora y para siempre el Libro Sagrado.
El día 14 Abril, 1699 organizó el ‘Bautismo de la espada’. Hasta entonces, el agua para bautizar a la gente se preparaba lavando los pies del Gurú. Pero como no iban a haber más Gurús, no se podia continuar con esta costumbre.
También propuso ciertas normas para la posteridad. Elegió el apellido común ‘Singh’ para los sikhs varones y ‘Kaur’ para las mujeres. ‘Singh’ y ‘Kaur’ significan “león” y “princesa”, respectivamente. Así cambió su nombre de Gobind Rai a Gobind Singh.
A partir de entonces, cada sikh bautizado debe de llevar siempre los cinco símbolos, llamados las cinco ‘k’. Son :
- ‘kesh’, es decir, el pelo sin cortar,
- ‘kanga’, un peine de madera,
-‘kirpan’, una daga, que simboliza poder y libertad de espíritu, autorrespeto, la lucha constante del bien y la moralidad sobre la injusticia,
- ‘kara’, un brazalete de acero, y
- ‘kach’, unos calzoncillos tipo bermuda.
Además se les prohibe beber alcohol y fumar, y deben ser vegetarianos. Podríamos decir que los dos pecados más graves que pueda cometer un sikh es cortarse el pelo y fumar.
Antes de su muerte declaró que no habrá más Gurús humanos y que el Libro Sagrado ‘Guru Granth Sahib’ sería el último y permanente Gurú.
Actualmente, para los sikhs el Libro es como el cuerpo de los Gurús y los versos que contiene son las Palabras de los Gurús. Todos los templos sikhs tienen un ejemplar del Libro Sagrado, aunque el original se conserva en el Templo Dorado de Amritsar.
Una lectura continua del Libro dura 2 días.
Las palabras con que empieza el Libro son:
Hay un Dios,
es Verdadero,
es el Creador,
está impregnado en Su Creación,
es intrépido,
es sin miedo,
es Inmortal,
no nace y no muere,
es autocreado,
es el Guru,
es la Gracia,
siempre ha sido verdadero,
lo ha sido durante las edades
y siempre lo será.
Recordemos por último los tres pilares del sikhismo:
- honrar y recordar a Dios,
- ganarse la vida trabajando honradamente,
- compartir con los demás.
Introducción al sikhismo: los 10 gurús (Hargobind, Har Rai, Harkrishan)
<< Anterior: Introducción al sikhismo, los 10 gurús (Ramdas, Arjan Dev)
6. GURU HARGOBIND (1595-1644)
Guru Hargobind convirtió a los sikhs en ‘Santos Soldados’. Durante los tres primeros gurús, para los sikhs la figura del Guru era más bien de carácter religioso o espiritual. Pero a partir del cuarto Maestro se empezó a usar el título ‘Sacha Patshah’ (“verdadero emperador”) para dirigirse a ellos.
Guru Hargobind llevaba dos espadas, una simbolizando el poder espiritual y la otra el poder político. A partir de ahora los gurús eran líderes religiosos, pero también políticos. Guru Hargobind formó un regimiento de soldados sikhs que libró distintas batallas para defender sus creencias y su territorio. El carácter de las batallas fue siempre defensivo, nunca hubo el deseo de fundar un imperio o conquistar otras tierras.
El Guru fundó el ‘Akal Takht’ o el “trono del Dios” justo en frente del Templo Dorado de Amritsar, concebido como el centro político del sikhismo. Hasta hoy en día, todas las decisiones importantes de la comunidad se toman en este lugar.
El Guru tuvo cuatro hijos pero nombró a un nieto suyo, Har Rai, como el sucesor espiritual.
7. GURU HAR RAI (1630- 1661)
Aunque Guru Har Rai mantuvo vivo al ejército, en su etapa no se luchó ninguna batalla. Por un lado la situación política en el norte de India era pacífica, reinaba el quinto emperador, Shah Jehan (constructor del Taj Mahal). Por otro lado el Gurú era de carácter marcadamente pacifista.
Cuando llegó le momento de nombrar al próximo Gurú, él elegió a su hijo menor, Harkrishan.
8. GURU HARKRISHAN (1656-1664)
Guru Harkrishan también se llama ‘el Gurú niño’ porque tenía solamente 5 años cuando fue elegido. El entonces emperador mogol, Aurangzeb ‘el fanático’, vio en todo esto una oportunidad de tener un gurú marioneta y acabar con la influencia sikh.
En estos años, en Delhi hubo una epidemia de viruela y el Gurú se dedicó a servir a los enfermos, a pesar de su corta edad. Entre otros méritos, mandó perforar un pozo de agua y se dice que los enfermos se curaban lavándose con el agua bendita. Pero el Gurú también contrajo la enfermedad y murió con 8 años de edad.
Antes de su muerte, el Guru dijo que su sucesor estaba en el pueblo de Bakala, iniciando así un episodio polémico, ya que en Bakala hubo varias personas que aseguraban ser el nuevo Gurú. Algunos de ellos eran en realidad líderes de grupos disidentes que se habían separado de la corriente principal del sikhismo. Fueron días de incertidumbre.Sin embargo, se resolvió con lo que podría llamarse un “milagro“:
Un buen día, un comerciante sikh que iba por el mar se encontró inmerso en una tormeta. Desesperado, pidió ayuda con sus rezos al Gurú y prometió darle 10 monedas de oro.
El comerciante consiguió llegar sano y salvo al puerto, y al enterarse de la polémica sucesión del Gurú se fue a Bakala para cumplir la promesa. Tampoco él podía saber a quién debía darle las monedas, así que empezó a dar 2 monedas a cada uno de los gurus que aseguraban ser el verdadero. Entonces alguien le dijo que había una persona santa que vivía en un sótano y pasaba el día meditando; el comerciante decidió visitarle y cuando le ofreció 2 monedas esta persona le habló, “Tú me prometistes 10 monedas y ahora me das solamente 2”.
Era la respuesta que el comerciante esperaba, ya que esa promesa sólo la formuló en sus rezos, y salió corriendo a la calle a anunciar que había encontrado al Gurú verdadero.
Era el noveno Guru, Teg Bahadur, el tío-abuelo de Harkrishan e hijo del 6º Gurú Hargobind.
>> Continúa: Introducción al sikhismo, los 10 gurús (Teg Bahadur, Gobind Singh) >>
Introducción al sikhismo: los 10 gurús (Ramdas, Arjan Dev)
<< Anterior: Introducción al sikhismo, los 10 gurús (Angad, Amardas)
4. GURU RAMDAS (1534-1581)
Guru Ramdas destacó por su contribución para que el sikhismo tuviera su propia identidad. Hasta entonces, los sikhs todavía visitaban los centros sagrados del hinduísmo para la peregrinación. Ramdas comprendió que los sikhs deben tener su propios lugares donde reunirse para motivos religiosos. Mostrando una gran visión del futuro, quería que los centros religiosos fueran también lugares de intercambio comercial.
Ramdas fundó varias ciudades y animó a los sikhs para establecerse en éllas. La ciudad más importante fundada por él es la actual ciudad de Amritsar, donde se encuentra el mundialmente famoso ‘Templo Dorado’. El Guru, para construir la ciudad, mandó perforar el lago que allí había y le puso el nombre de ‘Amritsar’ o “el lago de Néctar”. El agua fue consagrada y el Guru declaró que un baño en este lago significaría el mismo mérito que bañarse en los ’68 lugares sagrados’ de la religión hindú.
Guru Ramdas nombró a su hijo menor, Arjan Dev, como el sucesor, rechazando a sus dos hijos mayores y dejando claro, una vez más, que no había cuestiones jerárquicas a la hora de nombrar sucesor.
5. GURU ARJAN DEV (1563-1606)
Con Guru Arjan Dev empezó la que hoy se considera “segunda etapa” de la historia del sikhismo.
Ya de joven era muy dotado y de gran fuerza espiritual, la mayoría de los versos en el libro sagrado son suyos. Bajo su liderazgo, hubo muchas familias agrícolas influyentes, así como las comunidades ‘jats’ se unieron al movimiento sikh.
Sus contribuciones principales son: la construcción de un templo en medio del ‘lago de Néctar’ en el año 1588. Le puso el nombre ‘Hari Mandir’ (el templo de Dios) que ahora se conoce como el Templo Dorado de Amritsar.
Él recopiló los versos de todos los Gurus anteriores así como los suyos y los puso en un libro. Es de destacar que también incluyó en el libro los versos de otros santos hindúes y musulamanes.
Guru Arjan Dev enseñó a los sikhs los valores del sacrificio y de no temer la muerte. De hecho fue el primer mártir de los sikhs.
Preocupados por la popularidad creciente de los sikhs, la ortodoxía musulmana más radical buscó la intervención del monarca. A diferencia del anterior emperador Akbar, su sucesor Jahangir no era nada liberal sino más fundamentalista. Tras algún tiempo buscando un pretexto para hacer daño a la comunidad sikh y su capacidad de influencia, pronto encontraron una oportunidad: por distintos motivos, el príncipe mogol se había rebelado contra su padre Jahangir y se fue en exilio; durante su exilio coincidió con el Guru Arjan Dev y estuvieron conversando. Tras una parada corta y recibir su bendición, siguió su camino.
Este encuentro fue una excusa suficiente para declarar al gurú enemigo del estado y del Islam. Fue encarcelado y castigado a una muerte que no derramara ni una gota de sangre. Arjan Dev aceptó el castigo. Le hicieron sentarse sobre una plancha de hierro con fuego debajo y echaron arena caliente sobre su cabeza. El Guru no mostró ninguna señal de dolor o sufrimiento, mostrando que los hombres de Dios no temen la muerte.
Ya antes del castigo, los días que estuvo encarcelado, el Guru declaró que su hijo sería el sexto Guru y también dijo que había llegado el momento para prepararse militarmente para defenderse de lo que, con toda seguridad, vendría a partir de ese momento.
>> Continúa: Introducción al sikhismo, los 10 gurús (Hargobind, Har Rai, Harkrishan) >>
Introducción al sikhismo: los 10 gurús (Angad, Amardas)
<< Anterior: Introducción al sikhismo, Guru Nanak
2. GURU ANGAD (1504-1552)
Bhai Lehna era el discípulo favorito de Nanak y el más fiel a sus enseñanzas. Fue elegido el próximo Guru después de unas pruebas de obediencia y fe completa en el maestro. Recibió el nombre Angad.
Guru Angad enseñó a los sikhs los valores de la obediencia y a tener fe en el verdadero gurú. Era un amante del ejercicio físico, por lo que también organizaba combates de lucha libre para, entre otras cosas, otorgarle valor a la salud física. Quizás también preparando a los sikhs para la segunda etapa de la historia, la etapa de las batallas.Otra contribución importante de Guru Angad era la de la creación de una nueva escritura para la comunidad sikh. En el hinduísmo había un problema: las escrituras sagradas estaban escritas en sáncrito, un idioma que las masas no entendían y dependían de la clase sacerdotal para su interpretación. Los brahmanes se aprovechaban así de su prestigio y mantenían su status por estos privilegios. Guru Angad se decidió por recoger unas escrituras que todo el mundo pudiera comprender e interpretar. El idioma sería (y es) el punjabi y la escritura se llama ‘gurmuji’ o ‘originado de la boca del Guru’.
El sistema de nombrar al sucesor espiritual no era jerárquico; la edad tampoco era importante. Así que el tercer maestro, Guru Amardas era mayor que Guru Angad. También era uno de sus seguidores más fieles.
3. GURU AMARDAS (1479-1574)
También es conocido como ‘el Guru anciano’ porque tenía unos 75 años cuando se sentó en el asiento del Guru. Antes de eso, mostró servicio desinteresado al segundo Guru, permaneciendo a su servicio unos 15 años. Su tarea consistía en caminar unas 5 millas cada día con un cántaro para buscar agua para el baño y la limpieza diaria del Guru. Se dice que no falló ningún día.
En los 20 años que estuvo como Guru, hizo muchas reformas sociales sobre todo los derechos de las mujeres. Por ejemplo, prohibió la práctica de la ‘burka’ y el velo. También levantó su voz contra la práctica de ‘sati’ o la viudas que se quemaban en la pira funeraria del marido.
Según aumentaba la popularidad de esta nueva religión, la ortodoxía musulmana empezó a ver una amenaza. Por otro lado, muchos de los brahmanes hindúes también rechazaban a los gurus sikhs. Los ulemas (estudiantes y seguidores de la ley islámica) se quejaron al emperador mogol, Akbar, acusando a las enseñanzas de los gurús sikhs de contener llamados contra el Islam. El emperador Akbar, conocido en la historia como un gran humanista, investigó el asunto y encontró que la acusación era falsa.
Entre los seguidores más queridos del Guru había un jóven huérfano que desde pequeño vivía con él. Más tarde, Guru Amardas le hizo su yerno y cuando llegó el momento le nombró su sucesor, pasando a ser el cuarto gurú: Guru Ramdas.
>> Continúa: Introducción al sikhismo, los 10 gurús (Ramdas, Arjan Dev) >>
Introducción al sikhismo: los 10 gurús (Guru Nanak)
<< Anterior: Introducción al sikhismo
1. GURU NANAK (1469-1539)
Comenzamos nuestro repaso a los diez gurús del skihismo hablando del primero: Guru Nanak (1469-1539)
El muy venerado Guru Nanak nació en el año 1.469 d.c en la ciudad que ahora se llama Nankana Sahib, situada en el Pakistán actual.
Ya desde pequeño mostraba señales de ser un gran alma. Nanak era el Guru para todo el mundo. Su mensaje era para toda la humanidad. Su meta no era de convertir a la gente o que le sigan sino de mostrarles el camino correcto.
Pero no hubiera sido posible hacerlo estando en su pequeño pueblo. Para llevar el mensaje de Dios, hizo cuatro viajes en las cuatro direcciones, siempre a pie y acompañado de un músico musulmán y otro acompañante hindú. Así estuvo en SriLanka, Birmania, Tibet y la Meca.
Es bien sabido que los budistas lamaístas reconocen a Nanak como un gran alma y le llaman ‘Lama Nanak’.
También se dice que en la Meca se guardan sus sandalias, ya que le pidieron que las dejara después del milagro de ‘girar la Kaaba’. Se cuenta que al llegar a la Meca y tras un largo viaje, Nanak se quedó dormido con los pies estirados en dirección a la sagrada Kaaba, algo muy ofensivo para los musulmanes. Por ello fue despertado bruscamente por un sacerdote musulmán, que le increpó su ofensa airadamente. Nanak, disculpándose y apaciblemente, le pidió que por favor girara sus piernas y las orientara orientarahacia algún lugar donde Dios no estuviera.
Su manera de predicar fue en forma cantada y en verso. (Todos los Gurus que compusieron versos, los iban escribienndo en un libro. Esto permitió que no se perdieran sus enseñanzas y fueron recopiladas después.) Entre otras muchas enseñanzas, Guru Nanak proclamó cuatro de los pilares más importantes del sikhismo:
- Practicar la meditación (“simran”) y cantar el nombre de Dios en las oraciones (el “naam japna”).
- Llevar una vida familiar, social y comunitaria. Entendiendo esto como el no vivir al margen del mundo, como hacían los sacerdotes y los ermitaños hindúes.
- Practicar el llamado “kirat karni”, que consiste en ganar dinero honestamente, mantener un equilibrio físico y mental y aceptar las bendiciones y regalos de Dios.
- Compartir el dinero y los bienes dentro de la comunidad, a través del consumo colectivo (denominado “wand kay shako”).
También promulgó algunos otros principios que, en algunos casos, no fueron muy aceptados por las comunidades hindúes o musulmanas de la época. Nanak hablaba de la igualdad entre todos los hombres y también entre hombres y mujeres, más allá de fronteras de casta, género o razas.
Ya antes de empezar los viajes, estaba casado y tuvo dos hijos. Como el sistema de elegir el sucesor espiritual no era necesariamente jerárquico, nombró a un seguidor muy fiel como el segundo Guru: Bhai Lehna, después llamado “Guru Angad”.
>> Continúa: Introducción al sikhismo, los 10 gurús (Angad, Amardas) >>
Introducción al sikhismo
El sikhismo, o sijismo, es probablemente la religión más jóven del mundo, ya que fue fundada oficialmente en el siglo XV.
Se calcula que la practican en India unos 22 millones de personas, lo que la convierte en la cuarta religión en cuanto al número de seguidores, después del hinduismo, el islam y el cristianismo.
Fue fundada por Guru Nanak, el primero de los diez Gurus humanos que han tenido los sikhs. A Guru Nanak le siguieron nueve Gurus más, que hicieron su contribución para dar forma a esta nueva religión. El décimo y el último Guru humano, Gobind Singh, antes de su muerte nombró el libro sagrado (“Guru Granth Sahib“), como el último y permanente Guru de los sikhs.
Como ha sido el caso de otras las religiones, el nacimiento del sikhismo también fue como resultado de una reacción contra lo malo o lo negativo de religiones anteriores. Sobre todo del hinduismo, que era la religión mayoritaria y del Islam que por entonces era la religión de los gobernantes.
Podríamos decir que todas las religiones son iguales en su esencia y ninguna religión es mala en sí misma, pero cuando empiezan a entrar elementos que hacen que la religión pierda su esencia, no es bueno. Esa “pérdida de esencia” y esa “contaminación” de las religiones prediminantes provocó la reflexión y el deseo de cambio.
La meta que tenían los Gurus era intentar cambiar la sociedad y luchar contra lo malo que había entrado en ella: el sistema de castas del hinduismo, el dominio jerárquico de los brahamanes y los ulemas, las supersticiones, los rituales inútiles, la preocupación en algunos temas sociales como la igualdad de la mujer o la lucha contra injusticia… Las propias escrituras hindúes lo dicen: es deber del monarca ser justo, pero si el monarca es injusto, hay que levantar la voz contra él.
La meta que se proponían con este cambio era crear un nuevo ser humano completo, física y espiritualmente.
Pero traer este cambio drástico no hubiera sido posible para un solo Guru, por lo que para continuar con la misión se nombraba a un sucesor espiritual. Los Gurus, para los sikhs, no eran únicamente “gente sabia” sino que son considerados como los profetas. El “Guru” es un término bien entendido mundialmente; aunque en occidente se asocia más bien con lo espiritual, en realidad la palabra significa “el maestro” o “el profesor”. Literalmente “Guru” quiere decir “el que enseña una técnica”. En sentido religioso la palabra significa “el que te lleva de la oscuridad hacia la luz”. (Siempre ha habido y siempre habrá gurus falsos).
Para los Gurus de los sikhs, se utiliza la palabra “Sat Guru” o “el verdadero Guru”. Un maestro necesita a quien enseñar, necesita alumnos. La palabra “sikh” significa “discípulo”. Es una palabra de origen sánscrito. Los Gurus elegieron este término para sus seguidores porque el proceso de aprender no acaba nunca. Uno nunca puede o debe proclamar que lo sabe todo. Uno que está dispuesto a aprender es sikh. Un alumno, si tiene fe en un profesor competente, debe dejar las riendas en las manos de maestro.
“Hay que tener la fe ciega, pero no hay que tener fe ciega en un ciego”, dijo Swami Vivekananda.
Los Gurus sikhs predicaban con ejemplo. Por ejemplo, si llegado el momento había que enseñar a los sikhs no temer la muerte y saber sacrificarse, el quinto y el noveno Guru lo hicieron en práctica. Así que para entender el sikhismo, hay que conoc er la vida de los Gurus.
>> Continúa: Introducción al sikhismo: los 10 gurús (Guru Nanak)
—
Sobre el autor:
Amarjeet Singh es Coordinador de viaje y guía personal para Sociedad Geográfica de las Indias. Licenciado en Filología Hispánica, es amante de España y la cultura hispánica y un gran humanista interesado en el encuentro entre culturas. Para más información: [Quiénes somos]










