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India, Patrimonio de la Humanidad
India es un subcontinente abarrotado de palacios, fuertes, templos, parques naturales, conjuntos escultóricos y ruinas espectaculares, vestigios de un riquísimo pasado y de un pueblo que ha plasmado en maravillosas obras su carácter creativo y artístico.
Cualquier viajero apreciará la inmensidad de lugares que pueden visitarse y la sensación de que el turismo es todavía un sector emergente, teniendo en cuenta la cantidad de lugares por descubrir que posee este gran país.
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Si nos centramos en la lista de la UNESCO, India presenta 28 emplazamientos a día de hoy, aunque hay otros 32 en una lista provisional que se está evaluando, y otros 4 bienes reconocidos como ‘patrimonio inmaterial’. ¿Queréis conocerlo un poco mejor? Allá vamos:
Taj Mahal, Agra (Reconocido en 1983)
Edificado entre 1631 y 1648 por orden del emperador mogol Shah Jahan para perpetuar la memoria de su esposa favorita, este grandioso mausoleo de mármol blanco es el más precioso joyel del arte musulmán en la India y una de las obras maestras universalmente admiradas del patrimonio cultural de la humanidad.
Fuerte de Agra (1983)
Situado cerca de los jardines del Taj Mahal, el Fuerte Rojo de Agra es un importante monumento mogol del siglo XVII. Construida con piedra arenisca roja, esta imponente ciudadela encierra en su recinto amurallado de 2,5 km de perímetro un gran número de palacios maravillosos, como el de Jahangir o el Khas Mahal, construido por Shah Jahan, edificios para audiencias, como el Diwan-i-Khas, y dos hermosas mezquitas.
Fatehpur Sikri (1986)
Construida por el emperador Akbar en la segunda mitad del siglo XVI, Fatehpur Sikri, la “ciudad de la victoria”, fue la capital del Imperio Mogol durante diez años solamente. El sitio comprende un conjunto arquitectónico homogéneo con numerosos monumentos y templos, entre los que figura la Jama Masjid, una de las mezquitas más grandes de la India. [+ info]
Tumba de Humayun, Delhi (1993)
Construida en 1570, esta sepultura tiene un significado cultural especial. Fue la primera tumba-jardín edificada en el subcontinente indio y sirvió de fuente de inspiración para la realización de importantes innovaciones arquitectónicas, que llegarían a su apogeo con la construcción del Taj Mahal.
Conjunto monumental de Qutb Minar, Delhi (1993)
Construido a principios del siglo XIII, a unos kilómetros al sur de Delhi, el minarete de Qutb Minar es una torre de arenisca roja de 72,5 metros de altura, con un diámetro de 14,32 metros en su base y de 2,75 metros en su cúspide. Su pared exterior está ornamentada, alternativamente, con acanaladuras de aristas agudas y redondeadas. La zona arqueológica en la que se encuentra posee varias tumbas, la magnífica Puerta de Alai Darwaza, obra maestra del arte indomusulmán construida en 1311, y dos mezquitas. Una de ellas, la de Quwwat Ul Islam, es la más antigua de la India septentrional y fue construida con materiales procedentes de una veintena de templos brahmánicos.
Fuerte Rojo ‘Red Fort’, Delhi (2007)
El Fuerte Rojo fue el palacio fortificado de Shahjahanabad, la nueva capital del quinto emperador mogol de la India, Shah Jahan (1628-1658). Su nombre se debe al color rojo de la piedra arenisca con que se construyeron sus espesas murallas. En sus proximidades se alza otra fortaleza más antigua, Salimgarh, que fue edificada por Islam Shah Suri en 1546. Los dos edificios forman el Conjunto del Fuerte Rojo. Los aposentos privados consisten en una serie de pabellones dispuestos en hilera y unidos por un canal conocido por el nombre de Nahr-i-Bihisht, Arroyo del Paraíso. Se considera que el Fuerte Rojo es una muestra representativa del apogeo de la creatividad del arte mogol, que en tiempos del emperador Shah Jahan alcanzó un mayor grado de refinamiento. La planta del palacio se basa en prototipos islámicos, pero cada uno de los pabellones muestra elementos arquitectónicos típicos de los edificios mogoles, en los que se puede observar la fusión de las tradiciones persas, timures e hindúes. La planificación y el estilo arquitectónico innovadores del Fuerte Rojo, así como el diseño de sus jardines, ejercieron una influencia considerable en la concepción de edificios y jardines realizados ulteriormente en el Rajastán, Delhi, Agra y otros lugares.
Observatorio astronómico ‘Jantar Mantar’, Jaipur (2010)
Construido a principios del siglo XVIII, el Jantar Mantar de Jaipur es un observatorio astronómico integrado por unos veinte instrumentos en obra de albañilería que fueron innovadores en su tiempo, tanto en el plano arquitectónico como técnico. Destinados a observaciones astronómicas a simple vista, comportan varias innovaciones arquitectónicas e instrumentales. Se trata del conjunto de observatorios antiguos más significativo, más completo y mejor conservado de la India. El Jantar Mantar es un fiel reflejo de las concepciones cosmológicas y los conocimientos astronómicos de los sabios que agrupó en torno un marajá ilustrado que vivió a finales de la era mogol.
Conjunto de templos de Khajuraho (1986)
Este conjunto monumental está formado por tres grupos diferenciados de templos construidos en el periodo de apogeo de la dinastía de los Chandela (950-1050). Sólo subsisten unos veinte pertenecientes a dos religiones distintas, el hinduismo y el jainismo. Su característica principal es el perfecto equilibrio logrado entre las formas arquitectónicas y las esculturales. El templo de Kandariya está ornamentado con un gran número de esculturas que figuran entre las más grandes obras maestras del arte indio. [+ info]
Cuevas de Elephanta, Mumbai (1987)
Situada en una isla del mar de Omán, frente a la costa de Mumbai (antes, Bombay), la “ciudad de las grutas” es un conjunto monumental rupestre característico del culto a Shiva. El arte indio ha logrado aquí una de sus expresiones más perfectas, sobre todo en los gigantescos altorrelieves que ornan la gruta principal.
Estación Chhatrapati Shivaji Terminus (‘Victoria Terminus’), Mumbai (2004)
Situada en la ciudad de Mumbaim la estación ferroviaria de Chhatrapati Shivaji –antaño denominada Estación Victoria– es un destacado ejemplo de la mezcla del estilo arquitectónico neogótico de la época victoriana con la temática de la arquitectura india tradicional. Este edificio, diseñado por el arquitecto británico F.W. Stevens, se convirtió en el símbolo del principal puerto comercial de la India, Mumbai, llamada por algunos la “ciudad gótica”. Su construcción, iniciada en 1878 y finalizada diez años después, se llevó a cabo con arreglo a un proyecto arquitectónico de estilo gótico victoriano, inspirado en los monumentos italianos de finales de la Edad Media. El plano excéntrico de su planta, su cúpula de piedra, sus torrecillas y sus arcos puntiagudos presentan semejanzas con la arquitectura palacial clásica de la India. Chhatrapati Shivaji es un ejemplo excepcional del encuentro entre dos culturas, ya que los arquitectos británicos trabajaron con los artesanos indios para incorporar las tradiciones y los estilos arquitectónicos autóctonos, creando así un nuevo estilo, exclusivamente característico de Mumbai.
Cuevas de Ajanta, cerca de Aurangabad (1983)
Comprende una serie de monumentos rupestres budistas de los siglos II y I, así como un conjunto de cuevas mucho más amplias y ricamente ornamentadas que datan del periodo gupta (siglos V y VI d.C.). Las pinturas y esculturas de Ajanta son obras maestras del arte budista que han ejercido una influencia considerable en la producción artística posterior.
Cuevas de Ellora, cerca de Aurangabad (1983)
Situados en el estado de Maharashtra, los 34 monasterios y templos de este sitio se alinean, uno junto a otro, a lo largo de 2 km. en la pared del alto farallón basáltico en la que fueron excavados. El sitio hace revivir la antigua civilización de la India. La realización de este conjunto monumental de calidad artística excepcional fue una verdadera proeza técnica. Con sus santuarios budistas, brahmánicos y jainistas, Ellora ilustra también el espíritu de tolerancia característico de la India antigua. Su ininterrumpida secuencia de creación, que se extiende desde el año 600 al 1000, es una brillante muestra de esa civilización.
Iglesias y conventos de Goa (1986)
Antigua capital de la India portuguesa, Goa ha conservado un conjunto de iglesias y conventos ilustrativo de la actividad evangelizadora de los misioneros católicos en Asia. Destaca la iglesia del Buen Jesús, donde se halla la sepultura de San Francisco Javier. Estos monumentos religiosos contribuyeron poderosamente a la difusión del estilo manuelino, el manierismo y el barroco en todos los países de Asia donde había misiones religiosas establecidas.
Parque arqueológico Champaner-Pavagadh, Gujarat (2004)
En este parque se hallan vestigios arqueológicos, inexplorados en su mayoría, y monumentos históricos enmarcados por un paisaje admirable. El sitio comprende una serie de sitios prehistóricos del Periodo Calcolítico, la fortaleza de una antigua capital hindú encaramada en una colina, y vestigios de una ciudad que fue capital del Estado de Gujarat en el siglo XVI. También comprende fortificaciones, palacios, edificios religiosos, casas de recreo e instalaciones hidráulicas que datan de los siglos VIII a XIV. En el área del parque se halla también el Templo de Kalikamata, un importante santuario situado en lo alto de la colina de Pavagadh, al que acude una gran cantidad de peregrinos a lo largo de todo el año. El sitio posee la única ciudad islámica completa del periodo anterior al Imperio Mogol.
‘Templos vivientes’ Chola en Tamil Nadu (1987)
Los grandes templos vivientes fueron construidos por los reyes del Imperio de Chola, que llegaron a dominar toda la parte meridional de la India y sus islas adyacentes El sitio comprende tres grandes santuarios cholas de los siglos XI y XII: el Templo de Brihadisvara en Thanjavur, el Templo de Brihadisvara en Gangaikondacholisvaram y el Templo de Airavatesvara en Darasuram. El Templo de Gangaikondacholisvaram, edificado por orden de Rajendra I, fue terminado el año 1035. Las esquinas de su vimana (torre-santuario) de 53 metros de altura están rebajadas, gracias a lo cual el edificio cobra un gracioso movimiento ascensional ondulante que contrasta con las líneas rectas y austeras de la torre del templo de Thanjavur. El conjunto arquitectónico del Templo de Airavatesvara, construido por el rey Rajaraja II en Darasuram, posee un vimana de 24 metros de altura, así como una escultura en piedra de Siva. Los tres templos constituyen un testimonio de los brillantes logros del Imperio Chola en los campos de la arquitectura, la escultura, la pintura y el arte de trabajar el bronce.
Conjunto monumental de Hampi (1986)
Sitio austero y grandioso a la vez, Hampi fue el lugar donde estaba emplazada la capital del último gran reino hindú gobernado por la dinastía de los Vijayanagar. Estos soberanos, fabulosamente ricos, hicieron edificar templos dravidianos y palacios que causaron la admiración de los viajeros acudidos de todas partes entre los siglos XIV y XVI. Conquistada por la Confederación Islámica del Decán en 1565, la ciudad fue entregada al saqueo durante seis meses y luego fue abandonada.
Conjunto monumental de Mahabalipuram (1984)
Situado en la costa de Coromandel, este sitio engloba un conjunto de santuarios excavados en la roca que fueron fundados por los reyes de la dinastía de los Pallava entre los siglos VII y VIII. El sitio es sobre todo conocido por sus rathas (templos en forma de carros), sus mandapas (santuarios rupestres), sus gigantescos relieves al aire libre, como el célebre “Descenso del Ganges”, y los millares de esculturas del famoso Templo de la Orilla, erigido a la gloria de Shiva.
Conjunto monumental de Pattadakal (1987)
Situado en el Estado de Karnataka, el sitio de Pattadakal ilustra el apogeo del arte ecléctico que logró sintetizar armónicamente las formas arquitectónicas del norte y el sur de la India en los siglos VII y VIII, bajo la dinastía de los Châlukya. El sitio comprende un conjunto impresionante de nueve templos hinduistas y un santuario jainista. Dentro del conjunto destaca una obra maestra excepcional, el templo de Virûpâksha, que fue erigido hacia el año 740 por la reina Lokamahadevi para conmemorar la victoria de su esposo en una batalla contra los soberanos de los reinos meridionales.
Monumentos budistas en Sanchi, Bhopal (1989)
Alzado en lo alto de una colina que domina la llanura, a unos cuarenta kilómetros de Bhopal, el sitio de Sanchi comprende diversos monumentos budistas –pilares monolíticos, palacios, templos y monasterios– en un estado de conservación desigual, que datan esencialmente de los siglos I y II a. C. Es el santuario del budismo más antiguo de todos los existentes y fue el centro principal de esta religión en la India hasta el siglo XII.
Templos de Mahabodhi en Bodh Gaya (2002)
Este conjunto monumental es uno de los cuatro santos lugares relacionados con la vida de Buda, y más concretamente con su acceso a la Iluminación. El emperador Asoka erigió en este sitio un primer templo en el siglo III a.C., pero el actual data del siglo V o VI de nuestra era. Mahabodhi es uno de los más antiguos templos budistas construidos en ladrillo y uno de los pocos de las postrimerías del Imperio Gupta que aún permanecen en pie.
Mountain Railways of India, Darjeeling (1999)
Al ferrocarril de Darjeeling, situado en el Himalaya e inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial desde 1999, se ha añadido ahora el que circula por los Montes Nilgiri en el Estado de Tamil Nadú. Se trata de un ferrocarril de cremallera que transita por una vía única de un metro de ancho y cubre un recorrido de 46 km. Esta línea ferroviaria se proyectó en 1854, pero debido a las dificultades planteadas por el trazado de la vía en una zona sumamente escarpada su construcción comenzó tan sólo en 1891 y terminó en 1908. El ferrocarril, que trepa por las laderas de la montaña salvando un desnivel de 1.877 metros (de 326 m a 2.203 m de altitud), sigue funcionando todavía y es representativo de la tecnología de vanguardia de su época. En tiempos del colonialismo británico en la India desempeñó un papel muy importante, facilitando los desplazamientos de la población y contribuyendo al desarrollo socioeconómico de la región.
Refugios de roca y pinturas rupestres de Bhimbetka (2003)
Los refugios rupestres naturales de Bhimbetka están situados al pie de los montes Vindhyan, al sur de la meseta central de la India. Cinco conjuntos de esos refugios están situados dentro de enormes afloramientos de arenisca que emergen en el suelo de un bosque relativamente espeso. Todos ellos contienen pinturas de épocas sucesivas, que se escalonan sin interrupción desde el Periodo Mesolítico hasta los tiempos históricos. En las 21 aldeas que circundan el sitio viven poblaciones cuyas costumbres se asemejan a las representadas en las pinturas rupestres.
Sun Temple, el templo del Sol Konârak (1984)
Situado a orillas del golfo de Bengala y bañado por los rayos del sol naciente, el Templo del Sol es una representación monumental del carro del dios sol, Surya, con sus veinticuatro ruedas esculpidas con un sinfín motivos simbólicos y su tiro de seis caballos. Construido en el siglo XIII, este templo es uno de los más celebres santuarios brahmánicos de la India.
Además, se reconocen 5 parques naturales como patrimonio de la humanidad:
Keoladeo National Park (1985)
Antiguo coto de caza de patos de los maharajás, este parque es una de los más importantes lugares de invernada para un sinfín de aves acuáticas que emigran desde Afganistán, Turkmenistán, China y Siberia. Entre las 364 especies registradas figuran algunas tan poco comunes como la grulla siberiana.
Kaziranga National Park, en Assam (1985)
Situado en el corazón del Estado de Assam, este parque abarca una de las pocas zonas de la India septentrional que no han sufrido alteraciones por la presencia del ser humano. Posee la población de rinocerontes de un solo cuerno más numerosa del mundo, así como muchos otros mamíferos –tigres, elefantes, panteras y osos, etc.– y miles de aves.
Manas Wildlife Sanctuary, Assam (1985)
Situado en una zona de colinas boscosas, praderas aluviales y bosques tropicales que se extiende por una suave pendiente de la falda del Himalaya, el santuario de Manas alberga una fauna muy variada que comprende numerosas especies en peligro de extinción, como el tigre, el rinoceronte indio, el cerdo pigmeo, y el elefante indio.
Nanda Devi National Park y el Valle de las Flores (1988)
Encaramado a gran altura en la cordillera del Himalaya Occidental, el Parque Nacional del Valle de las Flores es reputado por la extraordinaria belleza de su paisaje de praderas con flora alpina endémica. Es un sitio de rica biodiversidad que alberga especies animales raras, o en peligro, como el oso negro de Asia, el leopardo de las nieves, el oso pardo y la oveja azul del Himalaya o baral. La suavidad de sus perspectivas complementa el paisaje agreste de montañas escarpadas del Parque Nacional de Nanda Devi. Ambos parques abarcan una zona de transición, única en su género, entre la cadena montañosa del Zanskar y la Cordillera del Gran Himalaya, que ha sido ensalzada por su excepcional hermosura en los relatos ancestrales de la mitología hindú y, desde hace un siglo, por botánicos y alpinistas.
Sundarbans National Park (1987)
Situada en el delta del Ganges, la región de los Sundarbans abarca 10.000 km² de tierra y agua. La mitad de esa superficie se halla en el territorio de la India y el resto en Bangladesh. El sitio posee la más vasta extensión de bosques de manglares del mundo y es el hábitat de diversas especies raras o en peligro de extinción: tigres, mamíferos acuáticos, aves y reptiles.
Sigue leyendo:
[+] Patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad en India. UNESCO no considera Patrimonio de la Humanidad solamente los bienes materiales, también hay otras manifestaciones culturales dignas de su lista, y en India ha reconocido unas cuantas.
[+] Lista provisional de Patrimonio de la Humanidad en India. India ha presentado otros emplazamientos como candidatos y que están en proceso de evaluación para ser incorporados a la lista.
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Sobre el autor:
David Martín es Responsable de Comunicación y Community Manager de Sociedad Geográfica de las Indias. Como responsable editorial, intenta acercarnos a India un poco más cada día. Para más información: [Quiénes somos]
Fatehpur Sikri, la ciudad fantasma
A mediados del siglo XVI, Akbar el Grande se había propuesto edificar una nueva ciudad para su creciente imperio. Como marcan los cánones, consultó a los profetas, astrólogos y sabios de su corte y le señalaron el lugar y el momento preciso en que debían comenzar las obras.
El lugar elegido era Sikri, un entorno no muy frondoso a 38 kilómetros de Agra, la ciudad del Taj Mahal (todavía no construido). Unos pocos años después, tras la victoria contra Gujarat, se le añadió el prefijo de Fatehpur. Fatehpur Sikri, “la Ciudad de la Victoria”.
Era una obra monumental. Para la construcción de la ciudad, concebida con el propósito de albergar la capital del Imperio Mogol, no escatimaron esfuerzos. Debía ser una demostración del poder del emperador y su séquito, una ciudad autosuficiente y con todos los servicios necesarios. Con sus murallas, su mezquita y su palacio imperial, su estanque artificial en el centro, con sus templos, sus zonas administrativas y puntos de encuentro para los habitantes.
En 1585, en pleno apogeo del lugar, el viajero inglés Ralph Fitch escribía en su diario que esta ciudad era considerablemente mayor que Londres, y más poblada.
Sin embargo, algo falló. Nadie había tenido en cuenta las fuertes sequías periódicas que asolan la zona. Y no se halló la forma de llevar agua a tan imponente emplazamiento.
Fue abandonada solamente 17 años después de haberla acabado.
Y así quedó, como un caprichoso lujo abandonado a su suerte, una ciudad fantasma.
Los sucesivos saqueos desvalijaron sus tesoros, pero quedó su estructura intacta, como un magnífico esqueleto del esplendor imperial.
El lugar hoy bien parece un escenario de película de aventuras. Su belleza es extraña, muda, como embrujada.
La entrada (llamada Bulland Darwaza) es toda una declaración de intenciones, con su pórtico de 50 metros de altura y la escalinata de acceso (actualmente llena de vendedores ambulantes que asaltan al turista). Vista desde abajo, antes de empezar a subir, es realmente impresionante.
Una vez dentro llaman la atención los espacios abiertos, los patios, plazas y calles concebidas con amplitud, como para alojar grandes eventos y grandes flujos de ejércitos, personas o mercancías.
También el color, de arenisca roja, de todas las construcciones y los motivos arquitectónicos que lo adornan, relieves o columnas con decoradas ménsulas, cúpulas sobre torrecillas abiertas como terrazas.
Debía ser impresionante ver esta ciudad “vestida” con estandartes, coloridas telas y sedas al viento, lienzos, celosías y antorchas.
El Palacio Imperial está formado por varios pabellones unidos entre sí, como por ejemplo el “Pabellón de las Mujeres” (Panch Mahal), con sus 5 plantas en forma de pirámide escalonada, o las Salas de Audiencias (la pública: Diwan-i-Am y la privada: Diwan-i-Khas), reservadas a las reuniones del emperador.
También es destacable la Mezquita, que alberga el único edificio construido en mármol blanco, destacando sobre la tónica general: allí está enterrado el hombre santo de confianza de Akbar, Salim Chistie, motivo por el cual el lugar es centro de peregrinación.
Fatehpur Sikri es hoy una localidad de casi 40.000 habitantes. El entorno de la ciudad antigua es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Es todo un museo al aire libre y una visita muy recomendable; una parada perfecta para amenizar los trayectos entre Jaipur y Agra.
- Más fotos de Fatehpur Sikri en nuestra galería.
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Sobre el autor:
David Martín es Responsable de Comunicación y Community Manager de Sociedad Geográfica de las Indias. Como responsable editorial, intenta acercarnos a India un poco más cada día. Para más información: [Quiénes somos]
Akbar, el Grande
Érase una vez, hace muchos muchos años, había un emperador de sólo 13 años que sería llamado a convertirse en el más importante de la India en la época musulmana.
La vida de Akbar el Grande coincide con las habituales en las leyendas y los cuentos. Él fue el tercer emperador de la dinastía Mogol, sucesor de Humayun en 1556.
Son los años de los emperadores fabulosos en aquel lugar de la Tierra que hoy se nos cuentan con fantasía y ensueño. Ciudades pobladas con princesas bellísimas y enjoyadas con rubíes y esmeraldas, gobernadores despóticos capaces de resolver los problemas de Estado con crueldad extrema. Guerras fratricidas. Palacios dotados de caprichos extravagantes, construcciones delirantes decoradas con elefantes engalanados, pavos reales o pájaros exóticos.
Jalaluddin Muhammad Akbar nació en Umarkot (hoy Pakistán) en 1542, descendiente nada menos que de las estirpes de Tamerlán y Gengis Kan.
Eran tiempos turbulentos, con un Imperio Mogol débil, decadente y apenas desarrollado. La vida de Akbar no fue fácil, dedicada a la guerra y a la expansión de un imperio que llegó a ser uno de los más grandes de su era, extendiéndose desde la actual Afganistán hasta Bengala y desde las cumbres del Himalaya hasta Mumbai.
Eran también los años de las batallas épicas y sangrientas, como la que protagonizó en Chittorgarh, un inexpugnable castillo que consiguió someter construyendo colinas de barro y rocas artificiales para franquear las murallas.

Pero en la Historia, Akbar no es recordado por sus méritos militares, sino sobre todo por su capacidad de desarrollar un sistema administrativo y de gobierno ejemplar que mantuvo unido un gran imperio, favoreció la economía, la prosperidad de todos los estratos sociales y el comercio. También por su carácter conciliador entre dos religiones y culturas que se enfrentaban en lo más cotidiano: la musulmana y la hindú. No sólo se casó con una mujer de origen rajput (Jodha Bai, procedente del esplendoroso Amber) sino que permitió que las prácticas e influencias hindúes entraran en su palacio, lo que le supuso vencer no pocas resistencias internas. También se atrevió a cancelar el tradicional impuesto mogol sobre las cosechas y los negocios hindúes, algo que provocaba las iras del pueblo.
Su apertura de mente y su capacidad de presentar su gobierno de forma amable para los hindúes ha sido siempre considerada una de sus principales virtudes políticas. Sobre todo teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de las personas que vivían en sus dominios eran hindúes.
A pesar de ser analfabeto, Akbar supo rodearse de hombres sabios y convirtió su corte en un gran centro de culto a las artes y las letras. Es conocido su interés por la pintura y la escritura; en sus años se realizaron importantes traducciones del sánscrito al persa y viceversa.
Akbar entabló relaciones diplomáticas con el Imperio Portugués, que por entonces se establecía en los alrededores de Goa y reconocía la superioridad militar de los mogoles.
En los últimos años de su vida, y tras prolongados trabajos de debate con responsables de distintas religiones, llegó a fundar una nueva religión (llamada “din-i-ilahi”, “La Fé Divina”) que asimilaba Islam e hinduismo, aunque estaba demasiado centrada en su persona y no prosperó tras su muerte.
Fue Akbar quien ordenó trasladar la capital del imperio a Fatehpur Sikri, cerca de Agra. Un emplazamiento que se convirtió en inviable por falta de agua y tuvo que ser abandonado casi sin uso, pero que hoy nos permite visitar una sorprendente ciudad fantasma.
Akbar murió en 1605, con 63 años. Hoy está enterrado en el precioso mausoleo de Sikandra, en Agra.
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Sobre el autor:
David Martín es Responsable de Comunicación y Community Manager de Sociedad Geográfica de las Indias. Como responsable editorial, intenta acercarnos a India un poco más cada día. Para más información: [Quiénes somos]
El pueblo gitano… ¿viene de India?
Primero decir que el objetivo de este artículo no pretende ser divulgativo, ni mucho menos. De los ensayos se encargan los historiadores, lingüistas, etnólogos, etc. Se trata más bien de, modestamente, plantear un asunto a mi parecer bastante desconocido y curioso, y a ser posible, destapar a ese pequeño investigador que todos llevamos dentro.
¿Por qué hablar del origen indio del pueblo gitano?
Hacía tiempo que ya había oído teorías sobre el supuesto origen indio o en Oriente Medio de los gitanos, pero la verdad es que nunca me había planteado nada más allá de un “¡qué curioso!”.
Recuerdo que durante FITUR 2008, en uno de esos escasos momentos en los que la feria te permite darte un respiro, una señora india de cierta edad me pidió sentarse a descansar en mi stand. Tras una larga jornada, parecía que al cuerpo le apetecía un poco de conversación vanal con un desconocido. La señora, de aspecto entrañable, tomó la inciativa y comenzó a hablar de lo que le había parecido la feria y de las similitudes que encontraba entre los españoles y los indios. En un momento dado de la conversación me dijo que había varias palabras en castellano que tenían un origen claramente indio; entre otros ejemplos, dijo la palabra “armarí” -transcribo literalmente lo que entendí-, refiriéndose a nuestra palabra armario. Me dijo que aquella palabra probablemente fue traída desde India por los gitanos. Aquello me pareció curiosísimo.
Mi primer viaje a India.
Cuando tuve la oportunidad de visitar India por primera vez, una de las cosas que más me llamó la atención era el aspecto de los indios. La verdad es que la variedad de tonalidades de piel, rasgos físicos, estaturas, complexiones y vestimentas hacía honor a la diversidad que esperaba de un subcontinente con ¡más de un millón cien mil habitantes! No obstante, los rasgos predominantes me parecían muy similares a los de los gitanos españoles de hoy en día.
Durante el viaje intenté aprender el máximo de palabras en hindi posible, aunque en realidad no sé si valió la pena ya que, como decía mi abuelo, duraron en mi cabeza tres días… “antes de ayer, ayer y hoy”.
Por supuesto, las palabras que más llamaban mi atención eran las que tenían una similitud clara con nuestro idioma. Encontré algunas como candil o cántaro –no sabría transcribir cómo lo decían ellos, pero era realmente similar-.
Más que probablemente todas estas palabras “similares” tengan que ver con el origen sánscrito de muchas palabras de las lenguas indoeuropeas, y no tanto con las posibles aportaciones “caló” al castellano.
Estando en India, tuve la oportunidad de entrevistarme con muchísimas personas, pero en profundidad con muy pocas; una de éstas últimas fue el Front Office Manager de hotel Radisson de Varanasi, el señor Brijesh Singh. Nuestro anfitrión en el hotel muy amablemente nos invito a almorzar. Al igual que suele ocurrir en España, durante la sobremesa surgió la conversación informal, momento que yo aproveché para seguir curioseando. “¿Sabía que en España hay mucha gente de etnia gipsy y que, supuestamente, tienen un origen indio?” le pregunté.
Poco a poco empezamos a entrar en calor con el transcurso de la conversación y surgieron “coincidencias” curiosas. Comencé a decirle apellidos “típicamente gitanos” y, al llegar a Salazar, me dijo “¿cómo? ¿como?”; “Salazar” repetí. Resulta que hay un pueblo en el estado de Rajastán, cerca de Fatehpur Sikri llamado Salasar.
Fue bonito reforzar la idea del vínculo entre nuestras culturas, aunque fuese “con calzador” y sin ningún rigor científico. En un momento dado de la conversación el señor Singh me preguntó “¿pero como es esa gente físicamente?”, cosa que a mi me hizo mucha gracia, ya que él mismo era el vivo retrato de cualquier persona perteneciente al pueblo gitano español.
Cuando llegué a España, escuché una entrevista en La Rosa de los Vientos de Onda Cero, que hacía Bruno Cardeñosa al presidente de una asociación del pueblo gitano, si no recuerdo mal, dependiente del gobierno, pero de cuyo nombre no consigo acordarme. Este señor difundió en antena la teoría de que el pueblo gitano, nómada por excelencia, procede de India, más concretamente de la región del Punjab.
Un poco de historia.
El término español “gitano” parece ser una corrupción de egiptano, aplicado a este pueblo por la creencia errónea de que procedía de Egipto. En el siglo XVIII, el estudio de la lengua romaní, propia de los gitanos, confirmó que se trataba de una lengua índica, muy similar al punjabí o al hindi occidental. Esto indicaba que el origen del pueblo gitano se halla en el noroeste del subcontinente indio, en la zona en la que actualmente se encuentra la frontera entre los estados modernos de India y Pakistán, posiblemente de la región del Punjab. Este descubrimiento lingüístico se ha visto además respaldado por estudios genéticos.
Lo que es aceptado por la mayoría de los investigadores es que los romaníes podrían haber abandonado la India en torno al año 1000 y haber atravesado lo que ahora es Afganistán, Irán, Armenia y Turquía.
Para más información:
> Sigue leyendo un poco de historia: en la Wikipedia / en la web Unión Romaní.
> Interesante ensayo sobre el origen del pueblo gitano, en esta página.
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Sobre el autor:
Jorge Álvarez es Responsable de Producción de Sociedad Geográfica de las Indias. Su trayectoria entre mayoristas, minoristas, compañías aéreas, alquiler de servicios de tierra o incluso de guía acompañante le ha permitido tener hoy una visión global del sector y conocer de primera mano los distintos detalles que se necesitan para asegurar un viaje sin errores. Para más información: [Quiénes somos]








