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Jodhpur, la ciudad azul
Situado en las estribaciones del Desierto del Thar, es la segunda ciudad más importante de Rajastán, después de Jaipur (la capital), situada a 335 km. de distancia. Tiene poco más de 1 millón de habitantes en su censo oficial.
Su postal característica la marcan el imponente fuerte Meherangarh, ubicado en lo alto de la colina, y la ciudad de fachadas azules a sus pies. Una ciudad muy fotogénica y colorida que esconde maravillosos secretos para el viajero. Jodhpur es conocida como la Ciudad Azul, o también la Ciudad del Sol, debido al clima habitual en esta localidad.
Foto: CC Wikipedia
Cuenta con más de 5 siglos de historia, se fundó en el siglo XV. Hoy día es posible comprobar los límites entre la ciudad antigua y la nueva, sobre todo observando desde lo alto de la colina. Incluso se conserva parte de la muralla que delimita la ciudad histórica en su interior.
La cuidad antigua.
El casco viejo de Jodhpur es un laberinto de callejuelas que te transportará a lugar repleto de nuevas referencias y contextos. Con la compañía de alguien experto en interpretarnos un mundo tan diferente, podremos descubrir los oficios más pintorescos de la India tradicional, conocer de cerca comunidades hijras o la dinámica diaria de las personas corrientes en esta ciudad, que acuden a comprar o vender, a rezar y socializar.
Entre los elementos de interés destaca la Torre del Reloj y el popular mercado que se ubica a su alrededor (‘Sardar Market’). Es un buen lugar para apreciar la artesanía y textiles rajastaníes, especialmente el trabajo de platería y la confección de pañuelos.
Son típicas las fachadas pintadas de color azul, en principio características de las casas que habitaban los brahmanes, pero que con el tiempo se popularizaron por su supuesto valor para repeler insectos y su significado como bienvenida.
El fuerte Meherangarh.
Ya desde el comienzo de la visita, observando el pórtico de entrada donde se conservan los impactos de proyectiles y las aristas punzantes para evitar las cargas de elefantes, es inevitable imaginarse las épicas batallas que tuvieron lugar alrededor de este fuerte, que se levanta sobre una escarpada cima a más de 100 metros de la ciudad y que presume de no haber sido conquistado jamás.
Merece la pena pararse junto a la puerta Lahapol (o puerta de hierro), junto a la que todavía pueden verse las huellas rojas de las manos que las viudas del Maharajá dejaron antes de lanzarse a la pira funeraria, en 1843, como ordenaba la práctica del sati.
Los maharajás y ejércitos de Bikaner, Jaipur, Udaipur, Jaisalmer o Jodhpur protagonizaron numerosos enfrentamientos entre sí durante el siglo XVIII y XIX.
Sala de los espejos. Foto: CC Wikipedia
La visita al palacio nos sitúa por momentos en los escenarios de las Mil y Una Noches. Entre sus patios y dependencias encontramos el Palacio del Placer (‘Sukh Mahal’), la Sala de los Espejos (‘Sheesha Mahal’), el Palacio de la Perla (‘Moti Mahal’) o el Phool Mahal (‘Palacio de la Flor’), lujosamente adornados y con espectaculares vistas al horizonte y la ciudad en la falta de la montaña. Sus celosías, acabados escultóricos y arquitectónicos son exquisitos.
También lo es su exigente colección de sillas para montar elefantes, palanquines, textiles y ropa de la realeza, obras de arte o instrumentos musicales. Sin duda, uno de los mejores museos-palacio de India.
En el exterior, es muy recomendable detenerse en los cañones que asoman entre las almenas, y detenerse a observar la ciudad ahí abajo, a escuchar, a imaginar.
Incluso llevar la vista más allá, al horizonte y el desierto del Thar, tierra árida, de arbustos y rastrojos que se conocía como la Tierra de la Muerte, lugares transitados sólo por mercaderes y caravanas de camellos cargados de especias.
Pero hay que regresar, seguir la marcha y continuar el camino hacia la salida, no sin antes visitar el Templo Chamunda, dedicado a la diosa Durga.
El Palacio Umaid Bhawan.
También conocido como Palacio Chhittar, es un sorprendente y gigantesco palacio construido durante la década de 1930 a las afueras de la ciudad, por orden del maharajá Umaid Singh. Fue construido siguiendo los cánones coloniales británicos de la época, que incluyen numerosas referencias Art Decó y renacentistas, por Henry Lanchester (presidente del British Royal Institute of Architects) con piedra de arenisca roja típica rajastaní.
Hoy sus 10 hectáreas de jardines con 347 habitaciones albergan el lujoso hotel Taj Umaid Bhawan Palace y las salas de un museo dedicado a la familia real.

Palacio Umaid Bhawan. Foto CC Wikipedia
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> Visita nuestra galería de fotos sobre Jodhpur.
¿Tienes tus propias fotos sobre esta ciudad? Avísanos y te enlazamos.
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Sobre el autor:
David Martín es Responsable de Comunicación y Community Manager de Sociedad Geográfica de las Indias. Como responsable editorial, intenta acercarnos a India un poco más cada día. Para más información: [Quiénes somos]
Nuestro equipo en India: Dileep Rathore
Cuando no está viajando o acompañando a algún cliente en su aventura, Dileep vive en Jaipur. A sus 26 años, acabó sus estudios de Comercio y lleva 3 años ejerciendo de guía para India norte, con licencia oficial del gobierno indio.
Sus explicaciones de monumentos y ciudades son siempre interesantes, pero más aún cuando se detiene en el lado más humano para interpretarle al viajero las tradiciones, la cultura y los rituales de las personas.
Dice que le encanta trabajar con españoles, especialmente catalanes (sonríe) y cuenta orgulloso que uno de sus viajes más agotadores fue acompañar a 42 uruguayos él solo sin ningún inconveniente en todo el viaje.
Dileep, ¿qué diferencia los viajes de Sociedad Geográfica de las Indias de otros que has realizado?
Una cosa muy importante es que la gente que viaja con Sociedad Geográfica de las Indias es muy amable y cariñosa. Viaja más tranquila. Y la agencia ya les ha dicho que no van a ir de tiendas si no quieren, mientras que otras agencias les llevan a comprar todos los días obligatoriamente, forzando a los guías también a llevarles.
En tu trabajo has acompañado a turistas de muchas nacionalidades… ¿cómo son los españoles? ¿qué diferencias encuentras?
Los españoles son muy amistosos. Tienen muchas características que coinciden con las de los indios. Les gusta viajar en verano, les gusta pasear por la calle, mezclarse y sentir la cultura de cerca. Yo veo turistas de otros países que vienen a India de visita pero sólo porque buscan la pobreza, al sadhu, las vacas… Los españoles ve estas cosas pero sobre todo intenta comprender y ayudar a la gente.
¿Qué recomiendas para aquellas personas que viajan a India por primera vez?
El Taj Mahal. El estado de Rajastán y la India del sur. Y tienen que disfrutar las cosas típicas de India, como la comida, la ropa y accesorios para vestir, etc.
Conociendo India como la conoces, ¿dónde te gusta viajar para disfrutar de vacaciones con tu familia o amigos?
Me gusta Gujarat. Un estado con una rica cultura y menos turismo.
Descubriendo Kumbalgarh
Por: Carlos Primo, www.bbkland.com
Desde hace siglos, India ha sido uno de los destinos preferidos por viajeros europeos en busca de un mundo radicalmente opuesto al suyo.
Pablo Pascual lleva años dando a conocer este país a los viajeros españoles a través de Sociedad Geográfica de las Indias, su agencia de viajes, nacida de la fascinación por una tierra cuyos secretos parecen inagotables. “A India se la representa como parte de la Tierra, pero debería ser considerada como un planeta aparte”, nos dice. “No hay nadie que llegue a la India y diga ‘esto ya lo he visto en otra parte’, porque India no se parece a nada”, añade.
Para respaldar sus palabras, no hay nada como echar un vistazo a algunos datos generales sobre este país asiático. La mayor democracia del mundo, India es un país con una impresionante escuela de pensamiento y una total diversidad de etnias, religiones, paisajes, etnias y formas de vida. Es, como suele decirse, la tierra del contraste, y se rige por sus propias normas. Desde hace años, los viajeros españoles están familiarizados con las grandes ciudades indias y con algunas regiones especialmente turística. Sin embargo, una región tan extensa tiene innumerables rincones por descubrir.
Así sucede, por ejemplo, con Kumbalgarh. La región de Rajasthán, al norte de la India, es una zona montañosa de paisajes algo áridos. En este contexto, Kumbalgarh, situado en las estribaciones de los montes Aravali, ofrece un respiro al viajero y exhibe una enorme riqueza natural que la convierte en un oasis verde.
El mayor tesoro –y la imagen más icónica- de Kumbalgarh es su impresionante fuerte construido en el siglo XV, y que, con sus 36 kilómetros de murallas de hasta 5 metros de ancho, es uno de los dos monumentos construidos por la mano del hombre que son visibles desde el espacio –el otro es la Muralla China.
Pasear por estas murallas que nunca han sido conquistadas supone un modo inmejorable de obtener vistas únicas de esta región que, aún hoy, sigue siendo un destino poco frecuente en India.
Sin embargo, se encuentra a sólo 70 kilómetros de Udaipur y cerca de los famosos templos Jainistas de Ranakpur. Más allá de los impresionantes atractivos monumentales, Kumbalgarh es, sin duda, un lugar idóneo para entrar en contacto con la India rural mediante la visita a una aldea.
“En India, uno descubre el tiempo”, nos cuenta Pablo, “un concepto del tiempo muy diferente, porque el tiempo se vive de otra manera”. Es el tiempo regido por las actividades cotidianas y no por rígidos horarios. En las inmediaciones de Kumbalgarh, cualquier aldea puede ofrecernos la experiencia de entrar en contacto con muchas de estas actividades: los oficios tradicionales casi extintos en otras zonas, el ordeño de búfalas, la ceremonia del opio o el trabajo en las escuelas son modos de conocer de primera mano la vida íntima de India.
Como nos dice Pablo, “es una experiencia muy enriquecedora, siempre que se viva sin ningún tipo de prejuicio”. Este mismo espíritu es el necesario para acercarse, por ejemplo, a la comunidad animista de los Bishnois, situada a cuatro horas y media de Kumbalgarh. Conocidos por ser la primera religión ecologista de la historia (fundada en el siglo XV), en la actualidad mantienen un modo de vida basado en la sostenibilidad y el respeto absoluto por la naturaleza.
Sin duda, un contraste necesario para recordar que existe un mundo más allá del hormigón.
> Aquí, más fotos de Kumbalgarh.
Historia comparada: El Imperio Mogol vs. Renacimiento, Barroco e Ilustración
¿Sabías que la construcción del Taj Mahal coincide con el momento en que Velázquez pintaba ‘Las Meninas’? Sigue nuestra serie de historia comparada, ahora centrándonos en el Imperio Mogol, que reinó buena parte de India durante los siglos XVI y XVII. Son los años del Renacimiento, el Barroco y la Ilustración en Occidente.
El imperio musulmán más importante fue el imperio mogol (forma ario-india de ‘mongol’), el único que, junto a los imperios Maurya y Gupta, constituyó un gobierno unificado sobre buena parte de India. Durante los siglos XVI y XVII los emperadores mogoles desarrollaron una forma de gobierno centralizada y estable, que sirvió de modelo para posteriores gobernantes indios.
A Babur, el primer emperador mogol, le sucedió su hijo Humayun (1530-1556), nacido en Kabul, que gobernó sobre Bengala y Bihar, y en 1540 tuvo que enfrentarse a sus hermanos, que lograron arrebatarle el trono, debiendo Humayun refugiarse en Persia, cuyo Shah le ayudó a recuperar su trono. Murió en un accidente en 1555 y le sucedió su hijo Akbar. En 1570 su viuda, Hamida Banu, ordenó el comienzo de las obras de la tumba de Humayun, la primera tumba jardín de India, inspiración para otros grandes monumentos funerarios, el más importante de todos ellos el Taj-Mahal. La tumba de Humayun es uno de los grandes atractivos de ciudad de Delhi.
El reinado de Akbar el Grande (1562-1605) constituyó una etapa de extraordinaria brillantez, militar y culturalmente. Consagró su política a la construcción del gran estado que llegó a ser la India mogol. Su incansable campaña expansionista se desarrolló militar y diplomáticamente. La anexión del Rajastán supuso el verdadero eje de la realización del deseo de Akbar de unir las dos grandes comunidades religiosas indias, musulmana e hindú, en un único estado, ya que esta región se consideraba el centro del auténtico espíritu hinduísta y sus príncipes se consideraban abanderados del mismo. Militarmente, la anexión del Rajastán dejaba libre el camino a Akbar para el avance hacia el sur. Akbar logró la anexión por vía diplomática: se casó con una princesa hindú rajastaní e involucró a los príncipes de la región en la gestión del imperio. Durante el siglo siguiente los ejércitos rajastaníes estarán al servicio de los emperadores mogoles, que supieron utilizar inteligentemente sus cualidades de gobernantes y administradores.
En 1573 Akbar se anexiona el Gujarat y al fin la conquista de Bengala en 1576 culmina el control mogol sobre la mitad norte de India. Posteriormente las conquistas de Cachemira (1586), Multan (1591), Kandahar y Beluchistán (1595) le permitieron mirar de nuevo hacia el sur. Los resultados no fueron enteramente positivos, aunque en 1600 logró la anexión de los sultanatos de Ahmadnagar, Candes y luego los de Berar, Bidar, Bijapun y Golkunda, estableciendo un régimen de amplia autonomía en que los príncipes acataban la autoridad superior del emperador.
Bajo el reinado de Akbar la cultura indo-islámica alcanzó un alto grado de tolerancia y armonía y florecieron el pensamiento, la investigación y las artes. Su espíritu abierto y tolerante hizo que en su corte conviviesen plácidamente nobles hindúes y musulmanes y que él mismo contrajese matrimonio con una princesa hindú y otra cristiana, además de dos musulmanas. El palacio de Akbar en Fatehpur Sikri fue visitado por numerosos líderes de todas las religiones, a los que el emperador invitaba a debatir sobre asuntos religiosos. Incluso intentó fundar una nueva religión, Din-e-Ilahi, amalgama de hinduísmo y fe musulmana.
A Akbar le sucedió Jahangir, hijo de su esposa hindú, un emperador sensible y benevolente, pero no menos indolente, cuyo reinado estuvo signado por la influencia de los familiares de su esposa, la princesa persa Nur Jahan. A su muerte le sucedió su hijo Shahjahn (1628-1658), que continuó la política de reforzamiento del poder central, aunque tuvo que afrontar la rebeldía de los estados del Deccan, siempre inclinados a desligarse del imperio. Sus incesantes campañas suponían una sangría para el erario público, que Shahjahan trató de enjugar mediante onerosas recaudaciones fiscales, lo que tuvo efectos desastrosos para la economía. En lo religioso, se apartó del tolerante eclecticismo de Akbar, lo que originó enfrentamientos entre musulmanes e hindúes. Se acentuó el carácter islámico, se construyeron nuevas mezquitas en tanto que los templos hindúes más recientes fueron destruídos y se impidió la construcción de otros. Los conflictos religiosos se fusionaron con los políticos y desempeñaron un papel sustancial en la lucha por la sucesión entre los hijos de Shahjahn. El candidato del emperador era Dara Shikoh, gobernador del Punjab, heredero de la posición de tolerancia y respeto de su abuelo Akbar, lo que suscitó el rechazo de los musulmanes más ortodoxos, que se inclinaban por su hermano Aurangzeb, sunnita integrista y perseguidor del hinduísmo. Carente de escrúpulos morales, Aurangzeb subió al trono asesinando a sus tres hermanos y encerrando a su padre, Shahjahn, en la fortaleza de Agra hasta su muerte.
Si en general en el terreno artístico los reinados de los emperadores mogoles fueron memorables, el de Shahjahn fue sin duda esplendoroso. La unión del estilo hindú, de líneas rectas y sobrias, con las curvas, los arcos y la profusa decoración islámica produjo sus mejores resultados en este reinado: bellos edificios recubiertos d azulejos en Lahore, hermosas construcciones de mármol en Agra, su fortaleza, y sobre todo las tres grandes obras arquitectónicas de Shahjahn: el Fuerte Rojo y la mezquita de Jemá-al-Mashid, en Delhi, y el Taj Mahal, en Agra, esa ofrenda de amor en mármol blanco erigida como monumento funerario de su esposa, la princesa persa Mumtaz Mahal, muerta durante una de las campañas del emperador al dar a luz a su décimocuarto hijo. Constituye uno de los monumentos más representativos de India y está declarado por la UNESCO Patrimonio Mundial de la Humanidad.
Tras ascender al trono Aurangzeb extendió su imperio sobre toda India a excepción del extremo sur. A lo largo de su reinado hubo de resistir el acoso de los sijs, cada vez más poderosos en Punjab, de los Pathans en Afganistán y de los poderosos Maratha de Maharashtra. Por lo demás, su ferviente islamismo derivado en auténtico fundamentalismo –llegó a prohibir la música en la corte, abolió las ceremonias y persiguió a los sijs- le enajenó la adhesión de su pueblo, mayoritariamente hindú. Todo esto unido a la pesada burocracia y al desgaste de las continuas campañas ponía en evidencia el comienzo de un declive que ya no se detendría. Los sucesores de Aurangzeb, el último de los grandes mogoles, tuvieron reinados breves y se vieron obligados a firmar la paz con el ejército Maratha. El poder Maratha fue el que más se aproximó a las pretensiones de un imperio, aunque nunca se acercara a las dimensiones del imperio mogol.
En 1739 Nadir Shah de Persia atacó Delhi y realizó numerosos saqueos, lo que aún debilitó más el poder mogol. A partir de estos años los emperadores mogoles sólo son sombras del antiguo poder, marionetas al servicio de los intereses británicos, representados por la Compañía de las Indias Orientales, que en 1803 depusieron al último emperador mogol, Bahadur Sha, al que se permitió mantener su palacio y sus riquezas hasta que tras el levantamiento de los cipayos en 1857 fue deportado y la India pasó de la Compañía de las Indias Orientales a la corono británica, lo que acabó con el último resto del largo poder musulmán en India.
El impacto del Islam sobre la cultura india es inestimable. Influyó decisiva y permanentemente en todas las áreas de la actividad humana: lenguaje, vestimenta, cocina, todas las formas del arte, la arquitectura, el diseño urbano, las costumbres y los valores sociales. A su vez, las lenguas de los conquistadores musulmanes se modificaron por el contacto con las lenguas locales hacia el Urdu, que utiliza la escritura árabe, y el hindi, más coloquial, que emplea la escritura Devnagri. Ambas lenguas siguen formando parte del complejo entramado lingüístico indio.
Mientras en India tenía lugar el surgimiento, esplendor y declive del imperio mogol, en Europa y el próximo Oriente se desarrollaban hechos que darían lugar a la formación definitiva de los nuevos estados y se asistía al descubrimiento de un nuevo continente: el continente americano.
>En 1492 Cristóbal Colón, bajo los auspicios de la corona de Castilla, descubría una tierra a la que los indígenas llamaban Guanahaní (San Salvador). Comenzaba el descubrimiento y conquista del continente Sur americano.
> En 1500 nace en Gante Carlos I de España, que sería también emperador de Austria con el título de Carlos V y cuyas empresas militares extendieron el imperio español a buena parte de Europa y las tierras americanas.
> En plena etapa renacentista, florecen las ciencias, las letras y las artes en toda Europa, se produce la escisión luterana, que puede considerarse consumada hacia 1520.
> En 1524 una expedición francesa descubre el territorio en que más tarde los ingleses instalaron las colonias de Nueva Inglaterra: era el comienzo de los futuros Estados Unidos de Norteamérica; y en 1535 Jacques Cartier descubre Canadá.
> En 1542 San Francisco Javier predica el cristianismo en Goa.
> En 1618 comienza la Guerra de los Treinta Años, largo conflicto que enfrentó a toda Europa y cuyo final con el tratado de Westfalia estableció las fronteras europeas y constituyó el acta de entierro de la hegemonía española, que pasaba a Inglaterra, nueva superpotencia europea y colonial. Se descubre Australia en 1644.
> Tras la “guerra del té” en 1770, en 1775 estalla formalmente la guerra entre las colonias inglesas y la metrópoli y en 1782 llegó el triunfo de los rebeldes americanos y la constitución de los estados Unidos.
> En 1788 George Washington se convierte en su primer presidente y en 1789 estalla en Francia la revolución que acabaría con el antiguo régimen e inauguraría la Edad Contemporánea.
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Sobre la autora:
Isabel Rodríguez es colaboradora de Sociedad Geográfica de las Indias. Le apasiona viajar y entre sus experiencias el viaje a India se cuenta entre las más impactantes y fascinadoras. Para más información: [Quiénes somos]
Rajastán: los hoteles palacio
Muchos de los gobernantes rajput sucumbieron a las exigencias financieras y administrativas de finales del siglo XX. Otros, los más avispados, pusieron sus fortalezas y palacios al servicio del turismo, convirtiéndolos en museos y en hoteles de lujo.
Los más famosos de estos hoteles palacio son el Taj Rambagh Palace (Jaipur), el Taj Lake Palace Hotel y el Shiv Niwas Palace (Udaipur), y el Umaid Bhawan Palace (Jodhpur). Al margen de estos superlujosos, hay un buen surtido de palacios más pequeños a precios más asequibles repartidos por todo el estado. Otra opción a tener en cuenta, si se quiere vivir a cuerpo de rey por unos días, es el “Palace on Wheels” (Palacio sobre Ruedas), un tren turístico cuyos vagones pertenecieron a diversos maharajás, que hace recorridos semanales por Rajastán saliendo desde Delhi.
Taj Rambagh Palace (Jaipur).
Este impresionante palacio, construido en 1835, es una leyenda viva de la historia de Jaipur. En 1925 se convirtió en la residencia del maharajá y de su esposa, nombrada la mujer más bella del mundo por la revista Vogue en 1940. En 1957 se transformó, por primera vez, en un hotel de lujo. Presume de tener uno de los jardines más bellos del mundo y de una decoración exquisita, hasta en el mínimo detalle: suelos de mármol blanco, frescos pintados a mano en las paredes, obras de arte Rajasthani, sedas de Damasco, camas con dosel. Sus habitaciones han alojado a invitados tan ilustres como Lord Louis Mountbatten (que dio su nombre a una suite), el príncipe Carlos o Jacqueline Kennedy.
[+ información]

Taj Rambagh Palace. (c) Taj Hotels
Taj Lake Palace Hotel (Lago Pichola/Udaipur).
Cuesta creer que la visión de este magnífico palacio que emerge en el centro del lago sea real. Lo es. El Lake Palace, que sirvió como escondite de placer al Maharana Jagat Singh I, es uno de los hoteles más románticos de la tierra. Columnas de mármol esculpido, estanques de nenúfares, mosaicos, frescos, maderas nobles… Pura mística real. Una de las experiencias más exóticas que ofrece es la de navegar en una antigua barcaza ceremonial a la luz de las velas con un lunch a base de caviar, paté y champán. Una curiosidad: algunas escenas de la película de James Bond, Octopussy, fueron filmadas en sus instalaciones.
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Taj Lake Palace Hotel. (c) Taj Hotels
Shiv Niwas Palace Hotel (The City Palace Complex/ Udaipur).
Pertenece al complejo denominado “Palacio de la Ciudad” (City Palace), el mayor complejo palaciego de todo Rajastán. El sector principal acoge un museo en el que se puede ver la colección de Rolls Royce de los príncipes, además de un variado surtido de piezas de arte. El hotel está construido sobre una colina que ofrece vistas panorámicas de la ciudad y sus alrededores. Suele ser frecuentado por hombres de negocios y recién casados.

Shiv Niwas Palace Hotel. (c) Shiv Niwas Palace
Umaid Bhawan Palace (Jodhpur).
Este palacio de mármol y arenisca roja, conocido también como Chittar Palace, fue diseñado por el presidente del British Royal Institute of Architects bajo el mandato del maharajá Umaid Singh, poco antes de la independencia. Su construcción se inició en 1928 y no se terminó hasta 1943. Representa la mayor muestra de art decó de la época. Para quien no pueda permitirse el lujo de alojarse en él, una cerveza bien fría en su terraza porticada puede ser la alternativa, ya que el palacio admite la entrada a los no-residentes.

Umaid Bhawan Palace
No son estos los únicos palacios reconvertidos en hoteles. Rajastán cuenta con una excepcional oferta de lugares con encanto en los que alojarse.
No dudes en consultarnos en el momento de diseñar tu propuesta a medida.
>> Sigue leyendo sobre Rajastán:
· La tierra de los reyes.
· Lugares y festividades.
· Naturaleza en estado puro.
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Sobre la autora:
Nona Rubio es colaboradora de Sociedad Geográfica de las Indias. Le apasiona viajar y nos cuenta historias que hablan de un país inabarcable con el que hay que ser paciente si lo que pretendemos es conocerlo por dentro. Para más información: [Quiénes somos]
Rajastán: la Tierra de los Reyes
Rajasthan (Rajastán en castellano) representa una de las facetas más exóticas y pintorescas de India. Es la tierra de los rajputs, que en idioma sánscrito significa “hijos del rey”, un valeroso clan guerrero defensor de su tierra, su familia y su honor.
Rajasthan es la tierra del cuento de Las Mil y una Noches, una región habitada por mujeres adornadas con brillantes faldas de espejos y abalorios de plata, y hombres con enormes mostachos y turbantes de colores chillones.

(c) April Maciborka
Su historia habla de un romántico sentido del orgullo y del honor que todavía hoy sigue vivo. Su geografía, dividida por una línea diagonal imaginaria, parte el estado en dos sectores bien diferenciados: la región suroriental, montañosa y escarpada; y la árida región nororiental, ocupada por el desierto del Thar.
Rajasthan es famoso por sus hoteles-palacio, por sus ciudades históricas, por sus piedras preciosas y semipreciosas, por sus románticos oasis, por sus reservas de tigres en Ranthambore y Sariska, por su feria de camellos en Puskhar y por su festival de elefantes en Jaipur, entre muchas otras cosas.
Por su clima, extremadamente seco, la mejor época del año para viajar a Rajasthan es la temporada de monzones (julio/agosto), cuando los lagos y los oasis están al máximo nivel y el tiempo es algo más fresco. Una de sus festividades más importantes, el Teej, se celebra precisamente en agosto para dar la bienvenida al monzón.

Valor, honor y decadencia
Los rajputs gobernaron esta parte del subcontinente indio durante más de 1.000 años de acuerdo con un código de honor similar al de los caballeros europeos de la edad Media. Su valor y su sentido del honor era tal que, ante una derrota, recurrían a la “jauhar”, un ritual suicida en el que las mujeres y los niños se arrojaban a un pira funeraria y los hombres salían al encuentro del enemigo y de una muerte segura.
Con la decadencia del imperio mogol, al que estuvieron sometidos en calidad de Estados Vasallos, los rajputs recobraron parte de la independencia que más tarde pondrían en manos del imperio británico a cambio de autonomía local y protección frente al nuevo invasor: los marathas.
Así fue como comenzó el declive de la comunidad rajput, que cambió las leyes de la caballería y del honor por las carreras de caballos, el polo y otras extravagancias inglesas. Y así fue como muchos de aquellos gobernantes fueron dilapidando sus fortunas reales, hasta que en 1970 Indira Gandhi abolió sus títulos y estipendios y anuló sus derechos de propiedad.
Aunque algunos de estos maharajás lograron salvar el bache convirtiendo sus palacios en hoteles y museos, muchos quedaron al borde del camino, sin dominios y sin estatus.
>> Sigue leyendo sobre Rajastán:
· Los hoteles palacio.
· Lugares y festividades.
· Naturaleza en estado puro.
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Sobre la autora:
Nona Rubio es colaboradora de Sociedad Geográfica de las Indias. Le apasiona viajar y nos cuenta historias que hablan de un país inabarcable con el que hay que ser paciente si lo que pretendemos es conocerlo por dentro. Para más información: [Quiénes somos]
Posibles nuevos lugares ‘Patrimonio de la Humanidad’ en India
Además de las ubicaciones ya reconocidas como Patrimonio de la Humanidad, India ha presentado otros emplazamientos como candidatos y que están en proceso de evaluación para ser incorporados a la lista de la UNESCO.
Son los siguientes:
Alchi Chos-kor, complejo budista de Alchi, Leh.
Golconda Fort, Hyderabad.
Dholavira: ciudad Harappan, Gujarat.
Rani-ki-Vav (The Queen’s Stepwell), Patan, Gujarat.
Mattanchery Palace, Ernakulam, Kerala.
Tumba de Sher Shah Suri, Sasaram, Bihar.
Sarnath, Varanasi.
Monasterios de Hemis Gompa, Ladakh
Sri Harimandir Sahib, Amritsar.
Isla de Majuli, en el río Brahmaputra , Assam
The Matheran Light Railway, Darjeeling.
Wild Ass Sanctuary, Little Rann of Kutch
Ciudad de Chandigarh, arquitectura y urbanismo de Le Corbusier
The Kangra Valley Railway, Darjeeling.
Churchgate, Mumbai.
The Maharaja Railways of India
Restos arqueológicos de Nalanda
Area de conservación de Bhitarkanika
Desert National Park, Rajastán.
Emplazamientos de la Ruta de la Seda en India (varios)
Fuertes de Rajastán (varios)
Sigue leyendo:
[+] Patrimonio de la Humanidad en India. Lista de lugares considerados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en India.
[+] Patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad en India. UNESCO no considera Patrimonio de la Humanidad solamente los bienes materiales, también hay otras manifestaciones culturales dignas de su lista, y en India ha reconocido unas cuantas.
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Sobre el autor:
David Martín es Responsable de Comunicación y Community Manager de Sociedad Geográfica de las Indias. Como responsable editorial, intenta acercarnos a India un poco más cada día. Para más información: [Quiénes somos]














